Diariamente historias como las del ariete panameño Rolando Blackburn demuestran que el fútbol, en efecto, es un deporte de revanchas.
El apodado “Toro” llegó en enero pasado a Eslovaquia, para unirse a su nuevo club, el Senica. Su sueño de ir al balompié europeo era una realidad.
Pero en su arribo no todo fue color de rosa. La poca confianza y comunicación de parte de su técnico hacia él casi obligan a Blackburn a tomar la decisión de regresar a Panamá.
Su voluntad de triunfar y la fe en Dios que siempre pregona le dieron fuerzas para permanecer en el equipo, a pesar de las adversidades. Y el tiempo terminó dándole la razón.
Tras una increíble pretemporada, en la cual marcó seis goles, Blackburn debutó oficialmente el miércoles con el Senica, en la Copa de Eslovaquia, en la victoria de su equipo 2-0 sobre el Slovan Bratislava. El ariete istmeño no se hizo presente en el marcador, pero su entrega y sacrificio fueron premiados por los aficionados, quienes, al unísono, corearon su nombre. “Blackburn..., Blackburn...”, era el grito de la hinchada, que alentaba a su nuevo ídolo.
“Me quedé impresionado de cómo la gente gritaba mi nombre... nunca había vivido eso”, señaló ayer el atacante a 10 Deportivo.
“Al principio, a mi llegada al club, me sentía desesperado por regresar a Panamá. Pero creo que todo era una prueba dentro del plan que Dios tenía para mí. Estoy tranquilo, me he adaptado y el técnico me ha dicho que yo soy el que voy a jugar”, finalizó.