CON MUCHA ilusión viajó ayer a Colombia el delantero panameño Blas Pérez, quien es jugador del Deportivo Cali.
Pérez se despidió de la afición panameña el pasado viernes, fecha en la que con un gol suyo la selección absoluta de Panamá superó 1-0 a la Sub-23 de Dinamarca.
Mucha expectativa ha causado la llegada de Pérez al Deportivo Cali. Ayer en la página oficial de este club sacaron una entrevista del atacante istmeño.
Mon.RE: En Honduras, calculamos que entre 30 y 50 mil muchachos
Semblanzas: Entonces estamos ante un drama social de proyecciones muy serias?
Mon.RE: Grandes, tremendas. Se habla en las regiones de Centroamérica, de unos cien mil jóvenes.
Semblanzas: ¿Y las autoridades de estos países cómo interpretan este problema?
Mon.RE: Ellos solo dicen que cuando el fenómeno empezó se descuidaron, no le tomaron mucha importancia. Luego se les fue convirtiendo en un gran problema, que no han sabido realmente manejar. Ahora hay una ley de mano dura en Honduras, en El Salvador, que los ha metido en las cárceles a muchísimos de ellos, sin prueba de que hayan cometido delitos.
Semblanzas: ¿Cuál es la edad promedio de estos muchachos?
Mon.RE: De 13, 14 a 26 años.
Semblanzas: Hace un momento Usted decía que ellos entran a la mara no para cometer delitos sino para sentir protección, una especie de solidaridad colectiva...pero hace algunas semanas, en diciembre de 2004, un bus fue detenido y fueron asesinadas cerca de 28 personas y el bus incendiado. ¿Cómo se explica esto?
Mon.RE: Para mi fue de gran dolor la muerte de 28 personas, vilmente asesinadas por gente de mente diabólica . Eso fue planeado muy cuidadosamente. En el lugar donde el bus pasa es uno de los barrios que rodean la Ciudad de San Pedro, barrio de emigrantes donde todavía las calles son de tierras. Son barrios de afuera. Hay un gran hueco con mucha agua, el bus tiene que parar, poner primera y es ahí cuando los dos carros llegan, rodean al bus y comienzan a disparar a todo el mundo, luego suben y a 12 o a 14 de ellos les dan un tiro de gracia en la cabeza. Estuve al día siguiente en la morgue. Es probable que entre ellos haya jóvenes mareros, porque un 8% de jóvenes mareros son sicópatas, enfermos mentales, matan por matar. Pero la gran pregunta que yo he hecho públicamente es ¿quién está detrás de estos jóvenes? No fue decisión de la mara 18 ni de la salvatrucha, por lo que yo he podido constatar. ¿Quién está detrás de ello? Lo he dicho públicamente, el crimen organizado que ha usado jóvenes mareros
Semblanzas. ¿Cómo vamos a impedir o evitar que los que vienen subiendo ahora, que tienen tres, cuatro, cinco o seis años no vayan a reproducir este modelo. ¿Cuál es la propuesta que hace la Iglesia sobre este fenómeno?
Mon.RE: Mientras no exista familia, educación, instrucción, oportunidades, la delincuencia será parte inherente a la vida social, la delincuencia juvenil que en países como El Salvador y Honduras brota al estilo de maras, en otros, Costa Rica, Panamá, pandillas, el fenómeno , aunque es diferente en su desarrollo, es el mismo en su causa y en su finalidad. Es buscar la manera de sobrevivir en una sociedad donde económicamente no solo se margina sino se excluye a gran parte de la gente. El sistema económico tiene que ser remodelado, reconstruido, profundamente vitalizado, con una visión humanista de desarrollo social, y los estados no pueden convertirse en peleles y en simples "estados policías" que garantizan el orden y la seguridad para que el capital, sin ningún control nacional e internacional, ponga las leyes.
Semblanzas: ¿Y qué hacer al respecto?
Mon.RE: El capital debe ser siempre como en Estados Unidos, controlado con impuestos y el que tiene más tiene que pague más, como en Estados Unidos, país capitalista por excelencia. La evasión de impuesto es un castigo que se paga con cárcel y con muchos años. El contrabando es un delito y es un pecado social, como es un pecado social el haber producido en el país grandes capitales e invertirlo en un 90 o en un 80% esos capitales en bancas extranjeras en otros países.
Semblanzas : ¿Pueden los Estados hacer eso?
Mon.RE: El Estado tiene que tener fuerza y poder, pero sin la maldita corrupción política que ha llevado a la América Latina a una pobreza y miseria espantosa. Hay que purificar el poder político, y hacer que el poder ciudadano tenga mucha más efectividad.
Semblanzas: ¿Cree Usted posible llegar a un acuerdo con las maras, para sacar a los países centroamericanos de esa situación de terror?
Mon.RE: Las mara no tienen una motivación política, partidista, de ninguna clase. Conozco bien su pensamiento, (La conferencia de Obispo de Honduras me ha comisionado para que trabaje directamente el tema en Honduras, y a nivel de la conferencia de Centroamérica un obispo de El Salvador y yo fuimos encargados de todo Centroamérica, de programar algunas acciones concretas organizadas ) Mi tesis es que si los muchachos que van presos no les dan ningún medio de rehabilitación en las cárceles, y los grupos misteriosos siguen matando muchachos algún día saldrán de la cárcel, y serán caldo de cultivo para que Centroamérica se convierta en un volcán en erupción violento, y los mareros serán guerrilleros urbanos.
Semblanzas . ¿Entonces cuáles serían las medidas para detener esto?
Mon.RE: Todos los países tienen que buscar la manera de crear fuentes de trabajo, condiciones sociales más adecuadas para la gente, y con una economía solidaria, educación y nosotros como iglesia tenemos que evangelizar mucho más. Estamos perdiendo campo con los jóvenes. No hay que esperar que la gente llegue a la misa nada más. Hay que salir, hay que buscar los medios para tocar el corazón de los jóvenes. Falta más audacia, más valentía, más coraje. En el caso de las maras Ya he creado una Fundación que se llama Unidos por la Vida. Esperamos a crear un centro con capacidad para rehabilitar cada dos años a 400 jóvenes mareros. Tengo una lista enorme de muchachos que están esperando que yo abra el centro.
Semblanzas. ¿Qué tipo de rehabilitación contempla…?
Mon.RE: Todo, integral: programas sicológicos espirituales, programas ocupacionales, talleres de refrigeración, mecánica automotriz, soldadura, fabricación de fibras de vidro, ganadería, agricultura, etc. Mi reto es ese y lo vamos hacer. Ese es uno de mis sueños.
Semblanzas: A Usted no le da ningún tipo de temor cuando está con ellos, cómo lo reciben?
Mon.RE: Bien. Al principio había desconfianza en algunos líderes, pero ellos han visto mi actitud, la calidad de mi pensamiento, cómo los he defendido en tantas ocasiones. Como he firmado tantas cartas donde yo digo, este muchacho está en rehabilitación aunque lleve tatuajes, aun así me los meten presos algunos. Ellos han visto cómo me he jugado la vida por ellos, he ido a sus escondites, les he llevado medicinas cuando han estado heridos de balas.
Semblanzas: ¿Y no existe el riesgo de que ellos utilicen esa labor que Usted realiza para encubrir sus otras actividades?
Mon.RE: Todo es posible, es un terreno muy peligroso y complejo, pero hay que hacerlo, allí se asumen todos los riesgos, que unos me engañen, en fin, todo es posible, y son jóvenes que muchas veces no tienen las cosas claras tampoco. Todo es posible, estoy preparado para todo.
Semblanzas: Para todo es decir bastante. Concluir la entrevista con esa frase, revisar luego los periódicos de Honduras y El Salvador, y tomar conciencia de la crudeza y el drama que constituyen las maras, nos hizo pensar con gran preocupación sobre la realidad de Centroamérica, martirizada por la pobreza y por el abandono, y amenazada ahora por una nueva ola de violencia. Quizás por eso nos atrevimos a preguntarle al obispo Emiliani cuándo regresaría a Panamá y dijo: ¡nunca!, tras aclarar que esa era la misión a la que lo había destinado el Papa y es él quien manda.
Después de la entrevista no abrigamos dudas de que Monseñor Emiliani está inmerso en una realidad compleja y peligrosa, donde ese: "estoy preparado para todo" puede tener un alcance igualmente peligroso.(JBV)