En los últimos días de su presidencia, Joseph Blatter intentó salvar ayer su cargo y evitar una suspensión vitalicia del fútbol al declarar ante el comité de ética que él ayudó a crear, y cuya autoridad ahora no reconoce en su caso.
El suspendido presidente de la Fifa habría dicho a los cuatro magistrados que es inocente de las acusaciones, en su primera visita desde octubre a la sede del organismo que rige el fútbol mundial.
El dirigente suizo podría ser sancionado de por vida o recibir una sanción de varios años si el veredicto de los jueces, que se espera para principios de la semana que viene, lo declara culpable de soborno por aprobar un pago de 2 millones de dólares de la Fifa a Michel Platini en 2011.