Boca Juniors venció ayer al Cruzeiro brasileño 2-1, resultado que le impide gastar a cuenta en las celebraciones por el doble valor de los goles marcados fuera de casa, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores.
Los tantos de Riquelme (m.6) y Jesús Dátolo (m.65) aseguraba comodidad al equipo argentino para el encuentro de vuelta, y buscaba insistentemente el tercero, pero Fabricio (m.77) marcó un golazo y abrió numerosas interrogantes en la eliminatoria.
Otra vez Boca falló en situaciones ideales y mostró una endeble defensa que lo obsesiona, pese a que el Cruzeiro atacó poco.
El encuentro terminó antes de que se cumpliera el tiempo añadido por el árbitro Jorge Larrionda, debido a que el asistente Pablo Fandiño resultó herido por un objeto lanzado desde un palco.