El gobierno de Bolivia negó que esté planeando declarar el estado de emergencia en un intento para poner fin a más de dos semanas de bloqueos de caminos por parte de campesinos, cocaleros y profesores.
El anuncio se realizó durante una sesión extraordinaria del Congreso, en la que discutió esta crisis, que ha paralizado partes del país y ha causado un aumento drástico en el precio de los alimentos.
El Gobierno y el sindicato de campesinos iniciaron ayer su cuarta jornada de negociaciones, en busca de solucionar el clima de agitación social que se ha cobrado en las últimas dos semanas 10 muertos y 128 heridos, informó Víctor Vacaflores, del grupo humanitario Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDHB), que media en el conflicto.