Brasil no sólo tiene dificultades en la lucha por clasificar a la Copa del Mundo 2002, sino también en sus esfuerzos por lograr una selección potente para la Copa Confederaciones del próximo mes.
Los directivos brasileños no quieren convocar a los jugadores que juegan en clubes extranjeros para este torneo, que se juega en Japón, tras una larga temporada en Europa y en momentos en que tienen que acometer encuentros decisivos en sus campeonatos.
El coordinador nacional brasileño Antonio López dijo que la única decisión que se ha todo hasta el momento es la de viajar el 20 mayo a Japón para el torneo que comenzará 11 días después.
Los directivos ni siquiera tienen la fecha en que anunciarán la composición de la delegación que viajará para la Copa Confederaciones.
La supercargada temporada nacional de Brasil, que involucra equipos importantes en siete competiciones distintas y unos 90 encuentros al año, está siendo acusada de ser la culpable de la crisis por la que pasa la selección.