Son novecientos treinta y cuatro (934), los encuentros oficiales que ha jugado Brasil, a partir del 20 de septiembre de 1914, desde que en la cancha del Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, cayó derrotado por Argentina 0-3, curiosamente los mismos rivales del domingo último, e idéntico marcador, sólo que cambió el ganador.
Ayer se cumplieron, además, 57 años del partido decisivo (no hubo final en aquella edición) del IV Campeonato del Mundo, que se disputó en 1950 en Brasil. Fue el 16 de julio de 1950, el del “Maracanazo", cuando contra todo pronóstico, Uruguay ---gol de Alcides Edgardo Ghiggia--- le ganó a la poderosa escuadra brasileña, 2-1. En aquellos tiempos, Brasil no usaba aún la casaquilla "verdeamarelha".
Brasil, que había ganado la XVI Copa América en 1949, sufrió 40 años de frustraciones y desaires, hasta que el 16 de julio (igual que ayer) de 1989, en el mismo escenario del “Maracaná”, con el mismo rival, un solitario gol del pequeño gigante, Romario de Souza Farías, acabó con cuatro décadas de sequía.
Nadie nos contó nada. Nosotros estuvimos allí, en el "Mario Junior Filho", donde 200, 000 torcedores sufrieron el día negro del luto nacional. Entrevistamos al goleador de Brasil 1950, Ademir de Menezes, y estuvimos con Edmundo Vargas, transmitiendo para Panamá el 16 de julio de 1989, por TVN-Canal 2, y Onda Popular. Fue, por primera vez, un partido de fútbol, vía satélite y con el audio en vivo, por los narradores de Panamá en el teatro de los acontecimientos. Le devolvimos a Brasil su derecho a la alegría. Y esperamos no tener que aguardar, como los cariocas, 40 años para celebrar otro triunfo.