La selección brasileña de fútbol espera sellar con anticipación mañana sábado su billete para los octavos de final del Mundial 2002 a expensas del equipo de China, que saltará diezmado en sus filas y agobiado por la necesidad de ganar en la cancha del estadio de la ciudad coreana de Segwipo.
Brasil se impuso el lunes pasado a Turquía por 2-1 y totalizó 54 victorias en su historia de 17 participaciones mundialistas, pero tales antecedentes no parecen convencer al técnico Luiz Felipe Scolari sobre la superioridad técnica que la prensa brasileña resalta en comparación con China.
"Si para la prensa (brasileña) China no es fuerte, para nosotros sí", expresó con visible molestia el técnico de 53 años tras subrayar que "Brasil respeta a China y no se siete clasificado".
Scolari dirigió ayer el último entrenamiento táctico del equipo en Ulsan, donde permanece el equipo concentrado, y sorprendió a los observadores con su enfado por los reiterados errores del equipo en la combinación de pases.
Para subsanarlo y dar más presión a la marca desde el fondo, el estratega introdujo un cambio en relación con el equipo titular que debutó ante Turquía.
Edmilson, zaguero del Lyon francés que juega como líbero, cedió su plaza a Anderson Polga, que durante los partidos de preparación para la fase final del Mundial había actuado como titular.
En la selección de China, las lesiones de los dos defensas más veteranos, Sun Jihai, del Manchester City inglés, y Fan Zhiyi, del Dundee escocés; así como la del delantero Yang Cheng, del Eintracht Frankfurt alemán, han complicado los planes de un equipo que en la fiesta por su debut en mundiales perdió por 0-2 ante Costa Rica.
Yang Chen, que abandonó prematuramente el partido con Costa Rica en Gwangju, es el único que parece tener esperanzas de recuperarse a tiempo para el crucial partido contra los suramericanos.
En caso de que Sun Jihai y Fan Zhiyi sean baja definitiva, el entrenador serbio Velibor "Bora" Milutinovic tiene varios jugadores para sustituirlos aunque son hombres más jóvenes y más inexpertos como Zhang Enhua, Qi Hong -apodado el "fantasma-, Qu Bo y Du Wei.
"Las lesiones ocurren y debes cambiar a los jugadores, pero no la estrategia ni tus planes", dijo Bora Milutinovic, que Scolari ha recomendado a la prensa, por considerar que es un profesional íntegro y una persona encantadora. "Brasil siempre es Brasil y ya sabemos las posibilidades que hay con ellos. Pero les diré a los jugadores que no se lo pongan fácil", dijo Milutinovic, que en ediciones pasadas dirigió a las selecciones de México, Costa Rica, Estaos Unidos y Nigeria.
Si para Scolari el partido merece medidas extremas en lo táctico para evitar sorpresas, para algunas de las principales figuras del equipo el punto central es que "hay que ganar o ganar". A juicio del lateral Roberto Carlos, el equipo adversario querrá aprovecharse de 90 minutos de fama ante Brasil, que por su parte está "en la obligación ganar".
Gilberto Silva, sustituto del lesionado Emerson en la función de cabeza de área, dijo que el equipo " verdea-amarelo" debe mostrar "sangre fría" para contener cualquier escaramuza del rival. Rivaldo no prometió la goleada que espera la prensa brasileña pero convino en que la victoria es obligatoria.
BRASIL: Marcos; Lucio, Ander-son Polga, Roque Junior; Cafú, Juninho, Gilberto Silva, Ronaldinho Gaucho, Roberto Carlos; Ronaldo y Rivaldo. Director técnico: Luiz Felipe Scolari.
CHINA: Jiang Ji; Xu Yunlong, Fan Zhiyi o Yu Genwei, Wu Chengying; Sun Jihai o Qu Bo, Li Tie, Li Xiaopeng, Ma Mingyu, Li Weifeng; Yang Chen o Zu Maozhen, y Hao Haidong. Director técnico: Bora Milutinovic.
ARBITRO: Anders Frisk (SWE).
ESTADIO: Jeju Cup World Stadium, de Segwipo, segunda ciudad de Jejudo, conocida como la "Isla de la fantasía". Su capital es Jeju.
Brasil espera golear a China
Brasil respeta a China y no se siente clasificado, indica Scolari, quien no quiere que lo sorprendan como a Francia y Portugal.