Brasil dejó en el camino las dos medallas de oro más deseadas para su colección atesorada en los XIV Juegos Panamericanos de Santo Domingo-2003 al caer en la final de fútbol, nada menos que frente a Argentina, y en voleibol masculino, el deporte en el que reina con casi todas las coronas.
El fútbol es un deporte más entre los 35 que se juegan en los Panamericanos, pero ni por asomo lo es para los dos colosos sudamericanos, que le dan un valor mucho más alto que el oro a su deporte más popular, a costo de diamante.
Lo saben los protagonistas, que asumen el partido con una adrenalina especial, y lo saben los hinchas y torcerdores, que el viernes por la noche se volcaron en gran número al estadio Juan Pablo Duarte de la capital dominicana.
Los blanquicelestes apostaron a la lucha y la entrega para detener una tromba brasileña dispuesta a empatar tras el gol de Maximiliano López sobre el final del primer tiempo, pero a pura entrega y algo de fortuna los de Miguel Angel Tojo se colgaron la "gran medalla".
De nada valieron las quejas de los dirigidos por Valinhos por una jugada polémica que pudo haber establecido el empate, ni tampoco la escasa puntería de sus atacantes al momento de definir "el" partido.