Brasil dio ayer una clase de balonmano a Argentina, la superó por 40-15 y retuvo el título panamericano femenino que había conquistado hace cuatro años en Winnipeg, que le dio el boleto directo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Las brasileñas no tuvieron en ningún momento del partido un rival que les hiciera sombra, no sólo físicamente sino también en la cuestión conceptual, circunstancias que se reflejaron en una diferencia tan amplia como la que existe entre dos selecciones que, por momentos, parecen jugar a otra cosa.