Aquel momento jamás se olvidará, lo que hace cuatro años parecía un sueño, Irving Saladino lo hizo realidad el pasado 18 de agosto de 2008, en una noche mágica, cargada de misterio, de Beijing, capital de la milenaria y mítica China.
Hace 64 años, en Londres, Inglaterra, gracias a las veloces y temibles zancadas de Lloyd LaBeach, Panamá había gozado, hasta ese momento, de su mayor logro olímpico. En aquellos Juegos Olímpicos de 1948, LaBeach, a punta de talento, se había colgado dos medallas de bronce, al finalizar tercero en las pruebas de los 100 y 200 metros lisos.
Desde entonces, habían sido muchos los atletas panameños que, a través de 12 citas olímpicas, habían intentado emular o superar al gran LaBeach. Incluso, en Atenas 2004, Saladino -que compitió lesionado- había fallado.
Todo parecía producto de una maldición, la de la mala dirigencia, pero Irving Jair Saladino Aranda, a quien en 10 Deportivo hemos nombrado el "Atleta del Año", se encargó de acabar con ella tras el salto de 8 metros, 38 centímetros, que le dio el oro del salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Un gran brinco.
Este 2008, Saladino no sólo se embriagó de oro, sino que fue el autor de un brinco de 8,73, su mejor marca personal y el mejor salto que se haya dado en los últimos 14 años.
Su proeza olímpica le valió al orgullo de Colón ser recibido como un héroe el 21 de agosto en el Aeropuerto Marcos A. Gelabert, en Albrook.
Este 2008, el campeón mundial y olímpico de salto largo sumó en Beijing -donde cerró el año- su triunfo número 35 desde que ingresó a la élite mundial en el 2005.
Saladino también hizo, este año, su peor registro desde el 2005, los 7,92 que, aunque un poco lastimado, apenas alcanzó durante la primera parada de la Liga de Oro (ver tabla), mas esto no le quita mérito a un atleta que le dio a Panamá su más grande alegría olímpica y gracias al que, por primera vez, se escucharon las gloriosas notas del Himno Nacional, aquel dulce privilegio del que sólo gozan los que se suben a lo más alto del podio.