El delantero Roberto Brown y el lateral derecho Mario Méndez emergieron como los mejores jugadores panameños ayer en la cancha del estadio Rommel Fernández, pero en esta ocasión acompañados por el defensa central Ubaldo Guardia.
Brown, aunque no marcó, fue siempre un atacante peligroso custodiado a veces hasta por tres defensores rivales.
En la primera mitad se mostró más que en la etapa de complemento. Estuvo mejor acompañado por un Alberto Blanco, quien realizó la función de volante de creación.
A pesar de su mejor desempeño durante los primeros 45 minutos, Brown ejecutó una excelente jugada en el complemento que pudo haber culminado en gol.
Cerca del área grande rival, dominó el balón con la cabeza, con lo que eludió a un defensor salvadoreño, pero cuando encaró al portero no pudo rematar con su pierna izquierda al irse en blanco.
Con la expulsión de Blanco en el arranque del último tiempo, el nuevo jugador del FAS de El Salvador se quedó aislado y solo en punta, para arrancar desde casi la mitad del terreno hacia el arco rival.
En ausencia de un creador de ideas en el equipo panameño, Brown recibía la mayoría de los balones en despejes de la defensa, dominaba con el pecho o cabeza y la cedía a un compañero que a veces se desprendía al ataque, generalmente los carrileros Víctor Herrera Piggot y Mario Méndez.
Pecó de inocente tras no digerir rápidamente una falta suya y golpear con fuerza el balón en el suelo en señal de reclamo, a lo que el árbitro central, el tico William Matos, lo amonestó.
Méndez, lateral derecho que se lanza constantemente al ataque, se ha convertido en un jugador desequilibrante para Panamá. Sus proyecciones ofensivas crearon varias ocasiones de gol.
El jugador del Tauro FC mantuvo un ritmo aceptable durante el tiempo que duró en la cancha. Fue sustituido cuando sus condiciones físicas no daban más, por Marco Villarreal.
Ejecutó con exquisitez los tiros libres de Panamá en la primera etapa, uno de ellos casi culmina en el fondo de la red de la portería que custodió Juan José Gómez.
Méndez tocó suave y con efecto por encima de la barrera salvadoreña desde unos 25 metros, el balón lamió el vertical y salió a saque de puerta. Fue lo más cerca que tuvo de anotar.
Ubaldo Guardia, defensa central, que ayer anotó el gol de Panamá.
Guardia recibió un pase del volante Jorge Ortega, que tomó desprevenida a la zaga contraria a los 67 minutos y solo y sin marca disparo cruzado, lejos del alcance del cuidavallas.
Antes y después de la diana, el también defensa del Tauro FC fue el eje de la parte baja del equipo panameño. Con un hombre menos, Guardia se multiplicó en la defensa y en el ataque.