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Buenos vecinos

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Nunca olvidaré aquella elegante y fría cantina que, sentada donde se unen la Frangipani con la avenida Nacional, albergaba a los cerveceros más risueños de la ciudad. Tras el mostrador, un estupendo mosaico, donde la figura principal era Baco, daba un aire de palacete al sitio. Jamás presencié una pelea en la . ¡Buenas cervezas saboreé en la interesante compañía del Pirata Tapia, Cayito Merón, Japón Mudarra, Rafael Chatreux y el resto de la pandilla más inseparable de la ciudad de Panamá! Si tengo tiempo, los meteré en un cuento.

Un vecino puede ser como un familiar. Después de todo, solo paredes los separan. Como al familiar, lo puedes querer o detestar. El vecino puede convertirse en una bendición o en una maldición. Depende del "sutú": de su y tu vesícula biliar, de su y tu felicidad conyugal, de su y tu egoismo, de su y tu altruismo, de su y tu tendencia al masoquismo, y depende, sobre todo, de esa glándula indefinida, misteriosa y no localizada, donde se genera el humor de los humanos.

"Me da un poquito de sal, vecino". Es la solicitud que puede sellar una amistad para siempre. Si puedes pedirla sin ruborizarte, a la persona que vive al lado, se puede decir que son buenos vecinos.

¡Ay! si te tocan vecinos caníbales. Vecinos como los Hutis de los Tutsis en la triste Rwanda. No tendrás más remedio que vivir en pie de guerra, porque tampoco debes dejarte apachurrar. Basta un malasangre en un condominio para dañar la saludable sopa de la buena vecindad. Fáciles de reconocer: ojos biliosos, cejas enarcadas, índice acusativo. voz de cotorra sin cotorro. En reunión de condueños, se identifica en seguida al malasangre porque todo lo que se le ocurre bueno para él seguro perjudica a alguien. Algunos estoicos afirman que esa especie humana es necesaria para que el mundo sea mundo. No creo. Nada que molesta es necesario. ¿Acaso son necesarios los mosquitos, y el virus de la rabia?

Si tienes un vecino así, mi consejo es: múdate (pero sería claudicar), o lucha contra él (tarea harto desagradable); lo mejor será meterle una coral o una mapaná por la ventana y después comentar su extraña muerte. Por nada del mundo dejes de asistir con cara de pesar al entierro de malasangre.

¡Larga vida a los buenos vecinos!


fecha edicion
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993872
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América