El escolta John Starks recibió hoy dos malas noticias, la primera cuando los Bulls de Chicago le comunicaron que prescindían de su servicios y, luego, cuando un mediador dijo que no tenía derecho a jugar con otro equipo la fase final del campeonato de liga.
Roger Kaplan, elegido para mediar en el conflicto surgido entre la NBA y Starks, dijo que las normas de la liga establecen que ningún jugador puede firmar por un equipo que vaya a disputar la fase final del campeonato, si no ha sido despedido antes del 1 de marzo, que es cuando finaliza el plazo para que esos dieciséis clubes hagan los fichajes.
Starks, que llegó a los Bulls procedente de los Golden State Warriors en un traspaso que implicó el envío de Toni Kukoc a los Sixers de Philadelphia, expresó su deseo de abandonar el equipo de Chicago y para ello indicó que estaba dispuesto a perder los 700.000 dólares que le quedaban por cobrar de los 4 millones de su contrato.
Sin embargo, Kaplan dejó la puerta abierta para que en un futuro se permita que los jugadores y los equipos puedan modificar de mutuo acuerdo la cláusula que obliga a los clubes a garantizar al 10 de enero los pagos de los contratos y, con ello, evitar que fichen por otros equipos.
Dan Wasserman, portavoz del sindicato de jugadores, admitió que Kaplan aceptó el derecho de Starks a dar dinero a cambio de su libertad, pero no a hacerlo con carácter retroactivo al 1 de marzo.
"Lo que sí hemos conseguido es que la liga ya no tendrá derecho a forzar a los equipos a que garanticen los pagos a los jugadores antes del 10 de enero y, de esa forma, limitar sus deseos de cambiar de equipo", explicó a