El Tourmalet, el Mortirolo o el Angliru son al Tour, Giro y Vuelta, en ciclismo, lo que el "Black Course" de Bethpage (Nueva York) es para el golf, el Grand Slam y el Abierto estadounidense: una exigente evaluación, que comenzará hoy con Tiger Woods como máxima referencia.
El par 70 de Bethpage, definida en cuatro puntos: longitud -el segundo más largo de la historia del Abierto estadounidense (6.787 metros) tras el Campo Sur de Torrey Pines, en 2008 (6.985 metros)-, su estrechez en las calles (27 metros de media), la elevada altura del "rough" y la alta velocidad de los "greens".
Si Tiger conserva intacto ese juego desde el "tee" y maneja la velocidad de los "greens" se podrá hablar sin vacilaciones de su cuarto título del Open estadounidense. Para el californiano sería el segundo título consecutivo del Open USA y decimoquinto torneo de Grand Slam, que le colocaría a tres de igualar el récord de dieciocho de Jack Nicklaus.
No obstante, la USGA ha "suavizado" este año las condiciones para el juego en Bethpage, en relación con 2002. Así, algunos "tees" serán adelantados, el corte del "rough" por cuarto año consecutivo es progresivo y algunas calles han sido ligeramente ensanchadas.
El abanico de candidatos, después de Tiger, es amplio. Los pegadores parten con ventaja. En ese grupo figuran García (cuarto en 2002) y el argentino Ángel Cabrera, este último reciente chaqueta verde en Augusta y campeón del Open estadounidense hace dos años.