La lucha contra el dopaje en el deporte va estrechando poco a poco el cerco a los tramposos y hasta en cacería de brujas se ha convertido.
El último episodio lo escenificó el Comité Olímpico Internacional (COI) al anunciar, por medio de su portavoz Emmanuelle Moreau, que las más de 5.000 muestras de sangre y orina tomadas durante los Juegos de Beijing serán analizadas de nuevo en busca de CERA, la EPO de tercera generación.
"El COI tiene la intención de revisar las muestras recogidas durante los Juegos de Beijing, y entre las sustancias que se examinarán en todos los deportes se incluye la CERA", aseguró la portavoz del COI, Emmanuelle Moreau. Las muestras serán de nuevo analizadas en el laboratorio de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) acreditado en Lausana, donde normalmente se almacenan congeladas después de los Juegos, y una comisión conjunta CIO-AMA deberá decidir el procedimiento a seguir.