En el caso de jugar con su selección el próximo 30 de junio en Yokohama el partido por el título del Mundial 2002, el brasileño Cafú se convertirá en el primer futbolista en la historia que disputa tres finales de una Copa del Mundo.
Marcos Evangelista de Moraes, conocido como Cafú, estuvo en las finales de los Mundiales de Estados Unidos’94, Francia’98 y ahora sólo espera que ningún percance le impida estar en la tercera consecutiva, algo que ningún futbolista ha conseguido.
Cafú, nacido el 19 de junio de 1970 en Sao Paulo, jugó sólo tres partidos en EEUU’98, entre ellos la final, y seis en Francia’98. En total, el lateral derecho del Roma ha jugado hasta hoy 114 partidos con su selección, con la que ha marcado cinco goles.
Entre los futbolistas que han disputado dos finales figuran el también brasileño Pelé, que estuvo en el último partido de tres Mundiales, pero sólo jugó en dos (1958 y 1962), el argentino Diego Maradona (1986 y 1990) y el alemán Franz Beckenbauer (1966 y 1974).
Un caso curioso es el del argentino Luis Monti, que fue subcampeón con la selección de su país en Uruguay’30, al perder el equipo albiceleste el encuentro decisivo con su tradicional rival rioplatense, y se proclamó campeón con el equipo nacional italiano cuatro años después, en Italia’34.
Sin embargo, el gasto del sector público no financiero aumentó a 825.4 millones de dólares. Mientras que en el primer trimestre del año pasado el gasto fue de 790.2 millones de dólares.
El gobierno sostiene que las finanzas públicas están siendo afectadas por un lento crecimiento, acompañado de una reducción en el consumo, pérdidas en el comercio, rezagos en el pago de impuestos de algunas empresas del sector privado, la no transferencia de recursos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo; y el incremento en los pagos de tributos con documentos fiscales (CAT, CPC).
El gobierno todavía achaca parte de la culpa de la situación económica del país a la salida de las bases norteamericanas. También considera como choques externos al incremento del precio del petróleo y la recesión en los Estados Unidos.
Por su parte, el economista Rubén Lachman sostuvo que es casi seguro que el riesgo país de Panamá se deteriore cuando las calificadoras hagan una nueva evaluación del país.
Panamá no tiene por dónde mejorar su calificación si no ha cumplido con ningunos de los compromisos adquiridos con las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) y las proyecciones económicas.
"En Panamá, mientras el Producto Interno Bruto (PIB) va para abajo, la planilla estatal va para arriba", señaló Lachman.
Indicó que mientras la política económica del gobierno no acepte que con su actuación está afectando las expectativas racionales, no habrá inversión extranjera en el país.
Lachman manifestó que los gestores de la política gubernamental se han refugiado en la tesis de que el problema es externo, sin embargo, a muchos países de la región les va muy bien.
"Al contrario de la situación de Argentina, donde no hay plata, en Panamá los bancos no saben qué hacer con la plata", resaltó el economista. "Lo que más está afectando a la economía panameña son las muestras de corrupción que se presentan todos los días", agregó Lachman.
También aseveró que para cualquier profesional, hay un perfil de "ineptitud" de los funcionarios que manejan la política económica de Panamá.