La nueva junta directiva de la Fepafut debe abrir bien los ojos de aquí en adelante para no cometer errores garrafales como los que se dieron recientemente.
Lo primero que deben hacer es ratificar desde ya en el puesto a Julio Dely Valdés como técnico camino al Mundial de Catar 2022. Con los problemas que tenemos por delante lo más prudente no es abrirle otro boquete al barco que ya se hace agua.
No se puede perder un minuto en distracciones y solo dedicarse a trabajar y por eso a mi juicio Dely Valdés debe quedarse en busca de ese sueño que la verdad ya parece más una pesadilla.
El cambio de entrenador como muchos abanican, sería un golpe a la concentración que debemos tener para conseguir los triunfos ante México y Bermudas en la Liga de Naciones en pos de conseguir los puntos que nos permitan superar a El Salvador en el ranking de la FIFA y de paso entrar al hexagonal donde se disputarán los tres cupos y parte del repechaje para Catar 2022.
La verdad es que el camino lo tenemos muy complicado por los casos que ya conocemos y no podemos sentarlos a esperar que los planetas vuelvan a alinearse a favor de Panamá.
Por eso mi voto es para que Julio Dely Valdés y jugarnos todas las cartas sobre la mesa de lo contrario nosotros mismos le pondríamos el último clavo a la caja y terminaríamos por enterrar al fútbol panameño.
Por otro lado coincido con el análisis que hace precisamente Julio Dely del nuevo sistema de eliminatorias que aplicará la Concacaf y que a su juicio favorece a los grandes.
Claro que esta clasificación le entrega un abanico para que países como Estados Unidos, México y hasta Costa Rica se siente a echarse fresco mientras las selecciones más chicas tendrán que librar una lucha a muerte por aspirar al medio boleto del repechaje.
Está claro que el objetivo es que los grandes de Concacaf no sufran un descalabro ante equipos más chicos. Hablando en buen panameño no quieren que les salgan las brujas.
En las últimas competencias las selecciones denominadas pequeñas han mostrado sus colmillos y eso es sinónimo de preocupación porque ya Estados Unidos pagó por eso y bien caro.