A diferencia de muchas empresas, para quien rumores de la bancarrota serían una pesadilla en cuanto a las relaciones públicas, las Grandes Ligas ha hecho todo lo posible para que todos sepamos que algunos equipos están al borde del abismo económico.
En mayo, el comisionado Bud Selig indicó que de seis a ocho equipos estaban a 18 meses de quebrar. Este semana, Selig reiteró que hay un equipo que podría quedarse sin dinero durante la temporada y otro al final de la campaña.
De acuerdo a las leyes estadounidenses, una empresa tiene dos opciones a la hora de declarar la bancarrota. Bajo el Capítulo 7, los bienes del equipo serían convertidos en dinero en efectivo para pagar a los acreedores y el equipo se borraría del mapa.
Este punto es sumamente importante a raíz de los comentarios de Selig que "si un equipo no puede pagar lo que debe, tendré que dejarlos ir".
Representantes de las Grandes Ligas ya han dicho que quieren eliminar a dos equipos. Si el árbitro Shyam Das niega el derecho de las Grandes Ligas de eliminar equipos, quizás la bancarrota sería la única forma en que los dueños pueden conseguir una ventaja sobre el sindicato en las negociaciones para un nuevo convenio colectivo.
"Los dueños estarían en una posición ventajosa en las negociaciones si tienen como opción la bancarrota", comentó Chad Dale, un abogado que representó al dueño de los Pittsburgh Penguins de la NHL, Roger Marino, quien sufrió una bancarrota en 1998.
Al irse a la bancarrota, los contratos de los jugadores serían anulados y todos se convertirían en agentes libres.
Los aficionados y la prensa no están convencidos de que los equipos de las Grandes Ligas estén tan pobres, mientras que los jugadores no van a creer la situación hasta que se vean con una cantidad enorme de agentes libres debido a que un equipo ha quebrado.
Mientras que John McHale Jr., vicepresidente de administración de las Grandes Ligas ha dicho que la quiebra de dos equipos "tendría un efecto en el futuro del béisbol, él afirma que no hay planes para presionar a los dueños a declarar la bancarrota".
Sin embargo, si las Grandes Ligas va en serio cuando habla de eliminar a dos equipos, entonces declarar la bancarrota llegaría a la misma meta. El equipo desaparecería.