Cuauhtémoc Cárdenas, líder "moral" del principal partido de la izquierda mexicana y desde hace dos meses jefe de gobierno del Distrito Federal, ha denunciado ayer que heredó del Partido Revolucionario Institucional (PRI) una administración caótica y cuajada de corrupcion.
Cárdenas afirmó que la administración capitalina que le dejó el regente Oscar Espinosa, del PRI, legitimó la corrupción como +modo normal" de funcionamiento y con un déficit presupuestario de al menos mil millones de pesos (unos 119 millones de dólares).
El primer jefe de gobierno de la capital mexicana elegido en las urnas ofreció una conferencia de prensa para explicar la situación que encontró en el Departamento del Distrtio Federal, al frente del cual estuvo hasta el pasado 5 de diciembre Oscar Espinosa, último regente nombrado por el presidente de la República.
Cárdenas, dirigente del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), indicó que el gobierno de la Ciudad de México presentaba un patrón "anacrónico" de las normas que regulan la administración pública.
Los gobiernos anteriores "indujeron y legitimaron la corrupción como un modo normal de vida y de trabajo", aseguró.
Cárdenas dijo que la administración que encabezó Oscar Espinosa ocultó información y propició actos de corrupción en diversos niveles administrativos.
Además, causó daños patrimoniales al adquirir bienes y servicios mediante operaciones financieras en las que el Departamento del Distrito Federal siempre salía malparado.
Cuauhtémoc Cárdenas enumeró las anomalías e irregularidades detectadas en las áreas de salud, seguridad pública, finanzas, justicia, ecología, servicios públicos, gobierno, desarrollo, infraestructura y vivienda.
Aseguró que "el fenómeno del fraude contra el gobierno capitalino muestra características que hacen pensar en el crimen organizado".
"No sólo se ha encontrado abandono y abuso; existen suficientes evidencias de fraude en diversas áreas de la administración", dijo Cárdenas, quien reveló que estas irregularidades han sido denunciadas ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y la Contraloría (órgano de fiscalización administrativa).
El jefe de gobierno de la Ciudad de México sostuvo también que +no ha habido control de los bienes gubernamentales, y se ha carecido de un manejo ordenado y cuidadoso de los inventarios de bienes inmuebles, del parque vehicular y del equipo de cómputo".
"La manipulación, la tergiversación y el ocultamiento sistemático de la información, tanto política como económica y administrativa, constituyeron parte del patrón de comportamiento" de los anteriores gobiernos, denunció.
El pasado 7 de enero la Asamblea Legislativa de la capital mexicana detectó un fraude por valor de 5.000 millones de pesos (595,2 millones de dólares al tipo de cambio actual) supuestamente cometido en 1995 por altos funcionarios del anterior Gobierno capitalino.
El órgano legislativo de la capital mexicana abrió 310 expedientes, 40 de los cuales fueron remitidos recientemente al Gobierno del Distrito Federal.
El jefe de gobierno del Distrito Federal se comprometió a que en su gestión, la capital mexicana "alcance plena autonomía" mediante un nuevo marco jurídico.
Asimismo, dijo que promoverá la creación de la figura jurídica del plebiscito, el referéndum y la consulta pública para impulsar la participación de los ciudadanos en la problemática de la capital.
Además, hizo un llamamiento a trabajadores de la administración pública, a las organizaciones sindicales y a los ciudadanos para que contribuyan a erradicar la "cultura del fraude y la corrupción" que incrementaron los problemas sociales, políticos y económicos en la Ciudad de México, donde viven más de nueve millones de personas.