El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, lanzó un código de conducta para funcionarios públicos, en un esfuerzo por disipar la mala imagen dejada por un escándalo de corrupción que amenazó su gobierno los últimos meses.
Cardoso emitió el código junto a un paquete de medidas que incluye la divulgación del gasto público en la Internet, para poner en evidencia la consternación de su gobierno ante el desvío de 100 millones de dólares de la construcción de un edificio judicial.
"Con estas medidas estamos dando un choque de transparencia en la administración pública", declaró Cardoso en una ceremonia en el palacio presidencial de Planalto.