El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, consiguió dominar una nueva crisis en la mayoría presidencial, que enfrenta periódicamente a los tres grandes partidos que le apoyan, cada uno de los cuales quiere ser el primero.
Cardoso está apoyado por el Partido Frente Liberal (PFL, derecha), el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, socialdemócrata), al que es afiliado y uno de los fundadores.
El PMDB quería a toda costa que el nuevo director general de la Policía Federal (PF) fuese de su agrado, lo cual hizo poner el grito en el cielo al presidente del Senado y eminencia gris del PFL, Antonio Carlos Magalhaes. Magalhaes advirtió que el presidente tenía que imponer su voluntad ya que de lo contrario sería faltarle al respeto.
El PMDB quería que como director general de la PF fuese nombrado el comisario Wantuir Jacine, quien ostentaba interinamente el cargo desde que tuvo que dimitir Vicente Chelotti.
Chelotti había abandonado la PF en un contexto de conflicto con el jefe de la Casa Militar de la Presidencia, el general Alberto Cardoso, quien controla los servicios secretos.
En esta "guerra de policías", el PMDB no quería dar su brazo a torcer. Pero después de que el PFL y el PSDB consideraran que el otro aliado -el más poderoso de la coalición - estaba exagerando, Cardoso tomó cartas en el asunto y volvió a dejar claro que en la presidencia manda él.
Ayer, nombró personalmente y sin que nadie se lo esperara a un "técnico" para el ambicionado cargo de director general de la PF, el actual Secretario de Seguridad del estado de Roraima (norte), Joao Batista Campelo.
De este modo puso punto final a una disputa más entre sus aliados. Punto final provisional porque todo el mundo sabe que los tres grandes partidos que apoyan al presidente seguirán luchando, sobre todo con la perspectiva de la elección presidencial del 2002.
El PFL ya habló de nombrar candidato al poderoso Magalhaes y el PSDB tiene un excelente "sucesor" en el actual gobernador del estado de Sao Paulo, Mario Covas.
El PMDB siempre fue el más "revoltoso" y una fracción del mismo llegó a proponer para la carrera presidencial de 1998 al mismísimo Itamar Franco, actual gobernador del estado de Minas Gerais (sudeste). Cardoso consiguió abortar la maniobra pero desde entonces los dos hombres ni se hablan. Pero ahora, en esa guerra de sucesión, el PMDB está jugando el papel del bueno y hasta ahora se abstuvo de decir quién le representará cuando se trate de reemplazar al actual jefe del Estado.