Era el momento que siempre había soñado, pero de repente dudo que estaba despierto.
Carlos Urrunaga caminaba con paso lento hacia uno de sus ídolos.
Sus ojos brillaban como nunca lo habían hecho en su vida, mientras que su rostro comenzó a dibujar una sonrisa que no tenía precio.
"Creo que estoy viviendo un sueño. Deberías pellizcarme para saber si estoy despierto", dijo entre risas el pequeño "Carlitos", mientras se acercaba con sus muletas donde el campeón mundial de salto largo, el panameño Irving Saladino.
Había gente de todas las edades en la tienda Nike Store de Multiplaza, que hacían una fila con la intención de llevarse un autógrafo del mejor saltador del mundo.
Pero "Carlitos" tuvo paso expedito.
Como se había planeado, la directora de relaciones públicas de la Nike, Mary Carmen Tablate, llevó directamente a "Carlitos" donde Saladino.
Inmediatamente, el pequeño de 13 años de edad le extendió su mano derecha y le dejó saber que era fiel admirador de sus saltos.
"Siempre lo veo por la televisión. Lo felicito por ese salto que logró en el Campeonato Mundial en Japón, donde derrotastes al italiano", dijo "Carlitos", lo que provocó que Saladino le regalara un fuerte abrazo.