Carlos Rivera y Juan Pablo Tack fueron condenados el miércoles por el Juzgado Decimocuarto de lo Penal, a pagar la suma de 350 balboas al Tesoro Nacional, después de haber sido encontrados culpables del delito de posesión ilícita de armas.
La audiencia preliminar pasó a juicio abreviado y ambos imputados se declararon inocentes. Sin embargo, el juez José Ángel Carrera encontró elementos suficientes que fueron sustentados por el fiscal Séptimo de Circuito para dictar la sentencia en su contra.