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Cascabeles quieren sonar con todo en el 2005


Si ya funcionó una vez, porqué no intentarlo otra vez. Esa parece ser la máxima de los Diamondbacks, ahora en plan de recargar baterías tras un desastrosa temporada en la que perdieron 111 partidos, de las peores que se recuerden en las mayores en mucho tiempo.
Para enderezar el rumbo, Arizona no titubeó en abultar la nómina. Shawn Greene, Javier Vázquez, Russ Ortiz, Troy Glaus y José Cruz hijo son las nuevas caras dentro un equipo que le apunta, sin timidez alguna, a ser contendor en la división Oeste de la Liga Nacional.
Pero lo hará sin Randy Johnson, el indomable lanzador zurdo y una de las figuras emblemáticas de la novena que hace menos de cuatro años se adjudicó la Serie Mundial.
Tras muchas idas y vueltas, Johnson fue traspasado a los Yanquis como parte de una negociación en la que los Diamondbacks se hicieron con el puertorriqueño Vázquez y un puñado de prospectos. El canje de Johnson no fue la única cosa que hizo ruido desde Arizona durante el receso.
Nada más embarazoso fue el fiasco de la contratación y posterior despido de Wally Backman como mánager. Los Diamondbacks no se enteraron hasta después de darle el cargo que Backman tenía antecedentes de problemas legales, y no hubo otro remedio que rescindirle el contrato.
Bob Melvin, coach durante los años de bonanza en Arizona y que venía de ser despedido como piloto de los Marineros, quedó al frente del equipo tras haber sido descartado en un principio.
Los fichajes de los Diamondbacks dejaron boquiabiertos a muchos. Nadie se esperaba que una franquicia que apenas en noviembre se declaraba en problemas económicos, al extremo de pedirle a las Grandes Ligas que le condonaran 80 millones de dólares en préstamos, ofreciese contratos lucrativos.
Lo más curioso es que Arizona soltó dinero del bueno por jugadores que levantan más interrogantes que respuestas.
Tal es el caso del tercera base Glaus (45 millones y cuatro años), un hombre que viene de una seria operación en el hombro perdiéndose casi todo el 2004 con los Serafines.
El de Ortiz (33 millones y cuatro años) también hizo que algunos miraran de reojo. Si bien el derecho ha promediado 17 victorias en las últimas seis campañas, hay muchas dudas sobre su control y la calidad de su recta. Tan mal anduvo al cierre de la temporada regular, que los Bravos no lo tomaron en cuenta como abridor para los playoffs.
Ortiz y Vázquez pasan a ser los nuevos amos de la rotación de abridores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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