Un futbolista internacional iraní, Mojahed Khaziravi, fue sancionado ayer a no vestir la camiseta nacional en un periodo de cinco años, y a no jugar en su equipo en tres, al ser considerado culpable de mantener "relaciones inmorales" con prostitutas.
Khaziravi, tras recurrir en su día la sanción que le podía llevar a la cárcel, ha conseguido escapar también de los 99 latigazos a los que fue condenado en primera instancia.