Esperamos que los 10 jugadores que fueron suspendidos por seis meses de toda actividad futbolística tomen esta sanción como una lección que les servirá de mucho a lo largo de su vida.
Los futbolistas que mancharon la imagen de Panamá en los pasados XI Juegos Deportivos Centroamericanos, celebrados en Managua, Nicaragua, en diciembre de 2017.
Penosa la actuación de los jugadores: Samir Ramírez, César Blackman, Javier Rivera, Jiovanny Ramos, Isidoro Hinestroza, Eduardo Guerrero, Dámaso Santos, Leandro Ávila, Chammel Asprilla y Gabriel Browne, quienes violaron los artículos 28 y 53 del Reglamento de Selecciones Nacionales.
El artículo 28 señala: "Está estrictamente prohibido a los jugadores fumar, ingerir bebidas alcohólicas, consumir estupefacientes o sustancias tóxicas" mientras se esté convocado a una selección nacional.
El artículo 53, por su parte, detalla: "los jugadores deberán mostrar una excelente conducta en el transcurso de los viajes, estancia en hoteles, restaurantes, transporte y reuniones, ruedas de prensa, eventos sociales y demás eventos públicos donde sea requerida su participación".
Fueron acusados de tomar licor, fumar, actos inmorales y de destruir la propiedad privada en el hotel donde se hospedaban.
Estos son los problemas que se deben cortar de raíz y no permitir que esto se vuelva costumbre, enlode el nombre de Panamá y, además, afecte el desempeño de un equipo para lograr sus objetivos deportivos.
Claro que estos actos no son nuevos, sino recuerden el castigo al que fue sometido el defensor de la selección mayor Fidel Escobar, que por poco le cuesta su puesto, pero que recapacitó, pidió perdón y después le llegaron cosas buenas como su contrato para jugar en la MLS de Estados Unidos y "El Bolillo" le dio una segunda oportunidad demostrando su calidad y ahora está por ir al Mundial de Rusia.
También recuerdo el mal episodio de la Sub-20 de Gary Stempel, donde Luis Moreno, Roberto Steward, José Luis Garcés y entre otros, hicieron desastres en el hotel Costa del Sol, en vía España. Son malos ejemplos que no se deben copiar, sino recordar, siempre que se representa a un país y una bandera.