Enfundado en su tradicional traje de campaña verde olivo y con zapatos tenis, el líder cubano Fidel Castro encabezó ayer una multitudinaria marcha por varias calles hasta la representación estadounidense en La Habana.
"Vine con tenis, listo para la marcha", anunció Castro, 73 años, al iniciar su discurso en la Plaza de la Revolución, donde estableció contacto por teléfono celular desde Estados Unidos con Juan Miguel González, padre del niño náufrago Elián.
La conmemoración del 1 de Mayo en la isla comunista, pletórica de llamamientos patrióticos y en contra de la política de Washington, tuvo en La Habana dos escenarios principales: las plazas de la Revolución y la "Anti imperialista José Martí", esta última ubicada frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA).
Castro recorrió a pie unos dos kilómetros, la distancia que hay entre ambas plazas.
"Este es el pueblo que marcha con su comandante en jefe al frente. Once millones de cubanos, uno aquí (en La Habana) y diez millones en nuestro país. Un comandante que ha dado una lección de ejemplaridad (que) ha venido al frente de esa marcha", dijo un encendido dirigente estudiantil frente a la SINA.
El acto por el 1 de Mayo tuvo como tema principal la demanda del regreso del niño náufrago, quien aunque ya se encuentra reunido con su padre, Juan Miguel González, no puede abandonar Estados Unidos hasta que se dé el fallo de un tribunal de apelaciones de Atlanta.