El presidente Fidel Castro juró por su honor que cinco agentes cubanos, encarcelados en Miami por cargos de espionaje, no tienen ninguna vinculación con el derribo de dos avionetas civiles en 1996. "Esos compañeros no tuvieron absolutamente nada que ver con el derribo de las avionetas, y se los juro por mi honor", dijo Castro. En Estados Unidos "inventan" contra los agentes detenidos "la infamia de una acusación absolutamente falsa", agregó Castro en declaraciones difundidas anoche por la agencia estatal Prensa Latina.
"El tiro les va a salir por la culata", añadió el dirigente cubano, asegurando que Cuba puede probar la inocencia de los agentes. Tras un juicio de seis meses, un jurado en Miami declaró en junio pasado a los cinco agentes cubanos culpables de espionaje. El principal miembro del grupo encausado enfrenta además una posible cadena perpetua, por su papel en el derribamiento por parte de Cuba de dos avionetas civiles piloteadas por cubano-estadounidenses anticastristas en 1996. Cuatro de los pilotos cubano-estadounidenses murieron en ese suceso.
Según la decisión, Gerardo Hernández, jefe de la red, contribuyó a la muerte de cuatro miembros del grupo Hermanos al Rescate, una organización cubano-norteamericana, dos de cuyas avionetas fueron derribadas por MiGs cubanos en febrero de 1996.
De acuerdo con los fiscales, Hernández conoció del plan para derribar las avionetas porque alertó a dos de sus agentes infiltrados en el grupo de rescate dedicado principalmente a patrullar las aguas entre Florida y Cuba en busca de migrantes, pero que también ha arrojado panfletos antigobierno sobre Cuba para que no volaran en un período de cuatro días.