El presidente de Cuba Fidel Castro instó a Estados Unidos a firmar un acuerdo para combatir conjuntamente el creciente tráfico de drogas, en un prolongado discurso por el 46 aniversario del asalto al cuartel Moncada que se prolongó hasta los primeros minutos de ayer martes.
Castro dijo que ya existe "una modesta" cooperación con Washington, pero que no tiene inconveniente en convertirla en "integral" porque la lucha contra el tráfico de drogas es para Cuba un imperativo "ético de interés nacional".
Aseguró que Washington se resiste a arribar a un acuerdo serio, responsable y eficiente con La Habana para combatir el tráfico de estupefacientes, que vive un alarmante incremento en la zona del Caribe.
El presidente cubano rechazó cualquier posibilidad de que su régimen esté vinculado con el narcotráfico, denunció que hay una "conspiración" para vincularlo con él y detalló las ofertas de La Habana a EU para la lucha común contra ese flagelo.
Por su posición geográfica y su proximidad al canal de las Bahamas, Cuba tiene una situación de privilegio en el combate contra el tráfico de estupefacientes.
Castro recordó que el 30 por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos circula por el Caribe. "Una parte importante de esa droga podría interceptarse mediante una colaboración seria, responsable y eficiente entre Cuba y Estados Unidos", indicó Castro.
En el primer semestre de este año, los paquetes con droga que recalaron en la costa norte de Cuba superaron los 4.500 kilos, más que los incautados durante 1998, señaló el presidente cubano.
En 1989, el general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y varios de sus colaboradores fueron fusilados tras ser encontrados culpables de colaboración con el narcotráfico.
Una delegación de expertos antidrogas estadounidenses visitó recientemente la isla para estudiar las posibilidades de cooperación entre los dos países, que no tienen relaciones diplomáticas desde 1961, en la lucha contra el narcotráfico.
Según Castro, después de ello se desató una "conspiración" para sabotear un posible acuerdo que "está en el interés de Estados Unidos".
Castro señaló que según las versiones periodísticas procedentes de EU en todos los casos se repiten los nombres de los senadores Dean Burton y Jesse Helms, y de los congresistas de origen cubano Lincoln Díaz Balart, Ileana Ros Lehtinen y Bob Menéndez.
Todos esos parlamentarios son adversarios declarados del régimen socialista de Cuba y los dos senadores son los patrocinadores de la ley del mismo nombre que desde 1996 refuerza el embargo económico unilateral que desde 1962 EU mantiene contra la isla caribeña.
Castro atacó especialmente contra la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización anticastrista con sede en Miami, a la que calificó de "organización terrorista".
También indicó que "hace pocas semanas" con la colaboración de Cuba fue capturado un barco con cuatro toneladas de cocaína y el pasado 31 de mayo el buque "Castor" con la misma cantidad.
Castro aseguró que el objetivo final de la "campaña de la mafia y de sus aliados" es "destruir las posibilidades de cooperación" entre Estados Unidos y Cuba con el objetivo final de provocar "un conflicto, incluso una guerra" entre los dos países vecinos.
La lucha contra el narcotráfico fue la única mano tendida por Castro a EU en su discurso, en el que volvió a abundar en la voluntad de resistencia de su régimen y los ataques al imperialismo.
Internamente, el narcotráfico se está convirtiendo en un dolor de cabeza para el régimen cubano que percibe ya un incipiente consumo de drogas entre la población de la isla.
Para hacer frente a ese delito, el Parlamento cubano aprobó en febrero pasado modificaciones al Código Penal que endurecen los castigos y que incluyó la pena de muerte por fusilamiento en los casos graves. "Antes que lleguemos a 2.000 muertos relacionados con la droga, es preferible fusilar unos cuantos", consideró Castro el 15 de febrero cuando se discutían las modificaciones.
A raíz del incremento del trasiego de drogas, la Casa Blanca comenzó a considerar a la isla caribeña como un "lógico candidato" a ingresar en la controvertida "lista negra" de países productores y/o puente del tráfico de drogas.
IRONICA RESPUESTA
El portavoz del departamento de Estado, Lee McClenny, al ser preguntado sobre el discurso del líder cubano afirmó que críticas contra Estados Unidos y sugerencias de nuevas formas de mejorar nuestras relaciones, no hay nada nuevo en eso de parte de Castro.
"Todavía no he visto el texto completo del discurso, y nos reservamos el comentario hasta que lo tengamos", dijo McClenny, ironizando sobre la extensión de la pieza oratoria del líder cubano, que duró de cuatro horas y media.
"Estoy seguro de que los muchachos del departamento de Asuntos Cubanos (del departamento de Estado) dividieron el discurso en varias secciones, y que están muy ocupados estudiándolo", agregó el vocero.
El "zar" antidroga de Estados Unidos, Barry McCaffrey, reconoció hace unos meses que los narcotraficantes pasan con cierta frecuencia por aguas y cielo cubanos camino a Estados Unidos, destacando la importancia de ampliar la colaboración entre los países vecinos en esta materia.