Dos goles del uruguayo Edinson Cavani dieron la victoria en San Paolo al Nápoles, lo que pone en entredicho la clasificación a octavos del Manchester City, el líder de la Liga inglesa, que ya no depende de sí mismo para evitar la eliminación.
El “City” suma siete puntos y recibirá en la última jornada al Bayern, ya clasificado, pendiente del favor del Villarreal, que eliminado y sin puntos, jugará ante el Nápoles.
Una situación límite para el millonario líder inglés; el equipo que debía ser la alternativa en Europa y que, por el momento, no ha demostrado que pueda codearse con la aristocracia. Empezando por el banquillo.
Su técnico, Roberto Mancini, asegura que su equipo no tiene nada que envidiar a Barcelona o al Real Madrid, pero no lo plasma en el momento decisivo.
En San Paolo, donde nadie ha sacado un punto en los diez últimos partidos europeos, buscó dotar a su equipo de fuerza más que de talento. Mancini alineó en el centro del campo al holandés Nigel de Jong y al marfileño Touré y en ataque, al italiano Balotelli y al bosnio Edin Dzeko.
El Nápoles tuvo claro su plan. No le importó que el rival tuviese el balón durante el 70 por ciento del partido, porque le bastaba con buscar la contra lo más rápido posible, por medio del argentino Ezequiel Lavezzi, del eslovaco Marek Hamsik y, sobre todo, del letal Edinson Cavani.
Cavani trajo de cabeza a la defensa del “City”. Adelantó a su equipo a los 18 minutos, al peinar un “córner” lanzado por Lavezzi y marcó el decisivo al comienzo de la segunda mitad (m.49), a un toque tras otro pase del argentino.
El segundo tanto fue el golpe decisivo para el conjunto inglés, que había logrado empatar por medio de Balotelli, en el 33.