Diego Armando Maradona murió con sus ideas, un equipo volcado en ataque, empeñado en buscar el área rival, dotado de muchos quilates ofensivos en detrimento de otras facetas del juego, un gigante con pies de barro que Alemania derrumbó con estrépito.
La goleada en cuartos de final ante los germanos (0-4) arrasó con la imagen que venía dando el equipo, una apuesta descaradamente ofensiva, conducida por Lionel Messi y secundada por Gonzalo Higuaín y Carlos Tévez.
Contra Alemania no bastó con eso. El equipo había tapado hasta ahora sus carencias bajo el manto de los goles, había suplido a base de ataque un centro del campo débil, y una defensa vieja y lenta.