Aturdidos en Kansas City por un oponente que lo hizo todo bien, los Mets se despabilaron en casa empleando métodos similares y evitaron hundirse más en la Serie Mundial.
Noah Syndergaard se recuperó tras un tambaleante comienzo al cubrir seis innings, mientras que David Wright y Curtis Granderson sacudieron sendos jonrones de dos carreras ante Yordano Ventura para que Nueva York derrotase ayer por 9-3 a los Reales y se acercara a 2-1 en el Clásico de Otoño.
En el primer juego de la Serie Mundial en la historia del Citi Field, los Mets necesitaban ganar de forma imperiosa. Horas antes del partido, la voz de Darryl Strawberry recordó que aún había serie al afirmar que un 2-0 en contra “no significa nada”, y que el equipo que conquistó la Serie Mundial de 1986 -la última corona de la franquicia- lo logró tras perder los primeros dos duelos.
Este fue el primer juego de una Serie Mundial en que la delantera cambió de manos tres veces en los primeros tres innings, según STATS.