Un total de 168 universitarios fueron detenidos durante la jornada nacional de protesta que se desarrolló el jueves en Chile en demanda de créditos y becas para financiar los estudios, informó ayer la policía militarizada de Carabineros.
Según el balance policial, seis policías resultaron heridos por piedras lanzadas por los manifestantes.
La protesta fue convocada por la Confederación de Estudiantes Universitarios de Chile (CONFECH), que agrupa a los estudiantes de 16 de los 25 centros de educación superior públicos del país.
En la principal manifestación de la jornada, que se realizó en Santiago, unos dos mil universitarios protestaron pacíficamente frente al palacio presidencial de La Moneda sin que se registraran detenidos.
Sin embargo, en horas de la noche estudiantes de las universidades de Santiago y Tecnológica Metropolitana protagonizaron diversos incidentes en los que se detuvo a 10 jóvenes, siete de los cuales pasaron a disposición de la fiscalía militar por golpear a miembros de Carabineros.
El subsecretario del Interior, Guillermo Pickering, atribuyó ayer los disturbios a la acción del Partido Comunista que "en vez de buscar la solución de los conflictos los agudiza" y advirtió de que no tolerarán nuevos incidentes.
Estas expresiones fueron ratificadas por el ministro del Interior, Raúl Troncoso, quien indicó que no se descartan móviles políticos en las movilizaciones de las últimas semanas tanto de universitarios como mapuches, sobre todo cuando es año electoral.
Las declaraciones del Gobierno fueron rechazadas categóricamente por la secretaria general y candidata presidencial del Partido Comunista, Gladys Marín, quien acusó al Ejecutivo de estar actuando "de manera similar al régimen militar siguiendo el camino fácil de la descalificación". "Ningún problema social necesita agentes externos, los provocadores son los que aplican las políticas contra los trabajadores, los estudiantes, los indígenas", dijo Marín.
En tanto, el presidente de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Iván Mlynarz, tras evaluar positivamente la jornada de ayer, calificó la postura gubernamental de "una salida burda".
"Es la estrategia que siempre se usa para desvirtuar las peticiones legítimas. Aquí se trata de que hay estudiantes que se verán obligados a dejar la universidad por falta de recursos", reclamó.
Mientras en Santiago la mayoría de las universidades comenzó hoy a celebrar asambleas internas, en la Universidad de Concepción continuaron las movilizaciones de protesta, con un resultado de una veintena de detenidos.
Las universidades estatales agrupan a 130.000 estudiantes, a los que hay que sumar los de institutos y centros de estudios superiores privados, que en conjunto reúnen a unos 300.000 alumnos de educación superior en Chile. Estudiar una carrera universitaria en este país cuesta al mes entre 100.000 y 200.000 pesos (208 a 416 dólares), coste que en la mayoría de los casos es cubierto en parte por el aporte estatal a través de becas o créditos que se pagan después de egresar.
Esa cifra está lejos de las posibilidades de la clase media chilena y resulta inalcanzable para los estratos inferiores, toda vez que el sueldo básico ronda los 170 dólares mensuales.