Los países de América Central tomaron la palabra en la 54 Asamblea General de la ONU para pedir a la organización mundial que admita en su seno a Taiwán, de donde fue excluida en 1971, por presión de China, que considera a la isla como una provincia rebelde.
Ayer, el mandatario hondureño Carlos Roberto Flores abogó por el ingreso de Taiwán en la Organización de Naciones Unidas durante su discurso ante los representantes de unos 180 Estados miembros.
Flores aprovechó el estrado del foro mundial para expresar la solidaridad de su país con Taiwán, afectada por un trágico terremoto, con saldo de miles de muertos, y recordar que Honduras fue asimismo asolada por un huracán que destruyó un 70% de la infraestructura, en octubre pasado.
A su vez, el presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, afirmó en una rueda de prensa en la ONU, pocas horas antes de tomar la palabra ante la Asamblea General, que su país ha apoyado históricamente a Taiwán, y que lo sigue y seguirá apoyando.
Rodríguez señaló, sin embargo, que Costa Rica tiene "un gran respeto por China". Lo que "nos gustaría mucho es tener relaciones con ambos países", afirmó el mandatario costarricence.
El presidente nicaragüense, Arnoldo Alemán, fue el primero en insistir, en su intervención el lunes en la tarde ante la Asamblea, en que Taiwán sea admitido en la ONU.
Alemán llamó a la comunidad internacional a "que reflexione sobre el anhelo de los 22 millones de personas que, en los umbrales del siglo XXI, continúan sin estar representadas en Naciones Unidas".
Asimismo, el presidente de Guatemala, Alvaro Arzú, quien deja el poder en tres meses, expresó su apoyo a Taiwán en sus gestiones para ingresar a la ONU.
"Deseamos reiterar nuestra preocupación por la situación de los 22 millones de habitantes de la República China en Taiwán, cuyas aspiraciones de representación en los organismos internacionales no han sido satisfechas", declaró Arzú.
El Salvador es otro de los países que apoya tradiconalmente a Taiwán. El presidente salvadoreño Francisco Flores debió suspender su viaje a Nueva York, y en su lugar tomó la palabra la canciller, María Eugenia Brizuela. En la primera semana de septiembre, Taiwán fue sede de la segunda cumbre de presidentes centroamericanos junto a su homólogo Lee Teng-hui, en la cual abordaron temas relativos a la cooperación y el incremento de intercambios comerciales.
Los países centroamericanos forman parte del cada vez menor grupo de países -este año, ni siquiera una quincena -, que apoya el ingreso de Taiwán a la ONU y que mantiene estrechos vínculos económicos y políticos con la isla. Hace sólo pocos días, el 16 de setiembre, el comité encargado de la preparación de la agenda para el debate de la Asamblea General rechazó una propuesta que incluía una pregunta para admitir a Taiwán en la organización mundial.
La propuesta fue respaldada por 12 países -entre ellos, El Salvador, Honduras y Nicaragua- a través de una carta que argumentaba que Taiwán era "un país libre y democrático", y que a sus 22 millones de habitantes se les había negado "una voz directa y representativa" en la ONU.
Los promotores de la propuesta fueron, además de los centroamericanos, Burkina Faso, Gambia, Granada, Liberia, las islas Marshall, St. Vincent y Granadinas, Senegal, islas Solomon y Swazilandia.
Otro punto que fue evocado por los países centroamericanos en la ONU y en reuniones bilaterales sostenidas al margen de la Asamblea, es la necesidad de una ampliación de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, para que sus productos sean incluidos en la ICC, creada en 1982.
Rodríguez indicó que los países de Centroamérica van a evocar en varias reuniones en Washington las desventajas en que se encuentran los productos cericanos, especialmente con respecto a los mexicanos, por el Tratado de Libre Comercio del Norte (TLC) que une Estados Unidos, México y Canadá desde enero de 1994.
Esta ampliación de la ICC para Centroamérica -que debe ser aprobada por el Congreso estadounidense - permitiría que los países centroamericanos se eviten pagar unos 500 millones de dólares anuales en aranceles para ingresar sus productos a Estados Unidos, adujo Rodríguez.