El recibidor de los Delfines de Miami Chris Chambers, firmó una ampliación de su contrato por cinco temporadas y 30 millones de dólares, después de convertirse en una de las piezas básicas de su ataque en las últimas temporadas.
Chambers, que recibirá dentro de su nuevo acuerdo con los Delfines, un bono que rondaría los 12 millones de dólares, se erigió el año pasado como el mejor recibidor del equipo, al correr 963 yardas y anotar 11 "touchdowns", para liderar en ese departamento a todos los jugadores de la División de Este de la Conferencia Americana de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
"Este es el tipo de jugador en el que los equipos deben invertir dinero, porque sabemos con certeza lo que nos dará a cambio", comentó Rick Spielman, gerente general de los Delfines.
Chambers, que firmó como profesional en la campaña del 2001, proveniente de la Universidad de Wisconsin, se mostraba bastante contento por su nuevo contrato, ya que eso significaba que había estado haciendo bien las cosas en los años precedentes.
"De verdad que estoy muy agradecido por la confianza que los Delfines han depositado en mí", comentó Chambers, "Ahora en lo que me tengo que centrar es en hacer una gran temporada, para agradecer a todas las personas y aficionados que me han apoyado y lo siguen haciendo hasta ahora".
Con este contrato, los Delfines se aseguraron al menos a uno de los jugadores más importantes en apartado ofensivo, después de que el corredor Ricky Williams, decidió abandonar la práctica de fútbol americano profesional.
Wisconsin, EEUU. Es difícil imaginarse a Tony González un mes entero sin tener con quién hablar.
Pero allí estaba el astro de los Chiefs de Kansas City en la ciudad colonial mexicana de San Miguel de Allende, sentado a la mesa sin entender palabra de la conversación durante la cena. Lógicamente se hablaba en español y González recién empezaba a aprender el idioma.
"Es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida", dijo.
Es una vida que comenzó en California, donde jugaba fútbol estadounidense, baloncesto y béisbol. En contraste con muchos miembros de su familia, nunca aprendió más que inglés. Por cierto, su herencia latina es más portuguesa que mexicana.
"Pero es parte de mi tradición", dijo del español. "Mi padre lo hablaba fluidamente y tengo familiares que lo hablan perfectamente".
Por eso, durante un mes este verano, González vivió con una familia mexicana en aquella ciudad, donde se las tuvo que arreglar con el español. Las clases duraban seis horas diarias.
"En gran medida fui para estudiar español", afirmó. "Pero también para aprender un poco más de mí mismo. Ir allí sin conocer a nadie, sin hablar casi una palabra de español y ver cómo reaccionaba a esa situación".
Acostumbrado a la vida de soltero y astro de la NFL, González se preguntó al principio si había cometido un error.