Los gobiernos de Bogotá y Washington temen que se esté conformando un "eje político-militar" entre Cuba, Venezuela y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), señalaron ayer medios periodísticos citando fuentes oficiales.
Según el diario bogotano El Espectador, los presidentes de Cuba, Fidel Castro, el de Venezuela, Hugo Chávez, y las FARC tendrían el propósito de "generar inestabilidad política en la región, armar un eje contra Washington para enfrentar una eventual agresión militar y controlar un territorio geoestratégico en el hemisferio".
"El asunto, catalogado como de "seguridad nacional", es realmente una hipótesis, que tanto Estados Unidos como Colombia han comenzado a estudiar al más alto nivel como parte de una agenda secreta", afirmó el diario, basado en una fuente oficial colombiana no identificada.
Esa fuente confirmó a El Espectador que "efectivamente existe esta preocupación" en el gobierno del presidente Andrés Pastrana y que el canciller, Guillermo Fernández de Soto, "ha hecho consultas" con altos dirigentes colombianos.
El diario bogotano El Tiempo indicó ayer que Pastrana, "preocupado por los pronunciamientos relacionados con las FARC y Chávez, iniciaría consultas con la comunidad internacional a fin de poner a su conocimiento las expresiones" de Caracas "frente a los asuntos internos de Colombia y más exactamente sobre el proceso de paz".
"Los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y México estarían entre los que se dirigiría la diplomacia colombiana", expresó El Tiempo, basado en "altas fuentes" del palacio de Nariño (sede de la Presidencia de Colombia).
La prensa bogotana afirmó que la hipótesis de la conformación del "eje político-militar" está alimentada por una cadena de hechos y supuestos que parecen dejar al descubierto las intenciones de Castro, Chávez y las FARC".
"Castro, Chávez y las FARC tienen en común muchas cosas: su distanciamiento de Washington, su simpatía por la guerrilla y la búsqueda de un espacio propio", aseguró El Espectador.
El rotativo también señaló que el mandatario venezolano, "uno de los principales protagonistas de la "estrategia", parece haber dado muchos pasos en una primera fase, destinada a debilitar a Colombia". Chávez propuso a la Asamblea Constituyente de su país, dominada por sus aliados, declarar nulos los acuerdos o tratados "que puedan desconocer, lesionar o disminuir la soberanía e integridad territorial" de Venezuela, lo que causó "inquietud" en Colombia.
Además, "Chávez decidió adoptar medidas severas que obstruyen el comercio binacional", pero "el hecho más preocupante es su decisión de iniciar conversaciones directas con las FARC, lo cual, para algunos entendidos, abonaría el terreno para el reconocimiento del estatuto de beligerancia a la insurgencia", indicó el Espectador.
Bogotá ha dicho oficialmente que un eventual diálogo "inconsulto" entre Chávez y los rebeldes, en cualquiera de los dos países, sería interpretado como una intromisión en los asuntos internos colombianos.
El Tiempo afirmó que el incidente del secuestro por supuestos guerrilleros, el pasado 30 de julio, de un avión venezolano con 14 personas a bordo y su devolución por las FARC el 8 de agosto, también causó "inquietud" en Bogotá, donde el servicio de inteligencia cree que la aeronave fue utilizada para transportar armas hacia Colombia.
Las denuncias de la prensa bogotana se produjeron un día después de que el ex mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez denunciara que Chávez "pretende suplantar" a Pastrana en el esquema de paz con las guerrillas y que está llevando las relaciones con Bogotá a una "situación gravísima".
Pérez, que habló con Radio Caracol de Colombia, también dijo compartir una aseveración atribuida por El Tiempo al líder opositor colombiano Juan Manuel Santos, según la cual existe la "macabra hipótesis" de que "los sueños bolivarianos del teniente coronel Chávez trascienden sus fronteras y el aliado en Colombia para ese propósito es la guerrilla".
A juicio de muchos comentaristas colombianos, las relaciones con Venezuela se hallan en el momento más tenso en muchas décadas.
El gobierno del presidente Bill Clinton dijo que Estados Unidos no cuestiona una gestión venezolana de paz para Colombia, siempre que sea coordinada con el gobierno de Bogotá.
"No estamos contra los esfuerzos que puedan contribuir a poner fin a la insurgencia en Colombia para el establecimiento de un gobierno legal y democrático en ese país", dijo ayer el portavoz oficial James Foley al consultársele sobre la intención del presidente Chávez de reunirse con los rebeldes colombianos.
"Lo que consideramos importante", agregó Foley, "es que cualquier iniciativa, nuestra o de cualquier otro gobierno, sea coordinada estrechamente con las autoridades colombianas".