Los chilenos renovarán el domingo sus 341 alcaldes y unos 2,200 concejales, en la primera elección popular del presidente Ricardo Lagos desde que llegó al poder y que, indirectamente, evaluarán su gestión.
La tranquila campaña electoral concluyó la noche del miércoles y los militares, como es tradicional, asumirán el control de los más de mil locales de votación en todo el país.
En la oposición derechista y en el gobierno se respiran aires triunfalistas, porque cada sector ocupará referencias absolutamente distintas para medir su cosecha electoral.
Lagos dijo que la coalición partidaria que saque un voto más, ganará los comicios, pero en la práctica el gobierno se puso como meta alcanzar entre un 48 y un 52% de los sufragios, para mantener el 51% obtenido por el mandatario en las presidenciales de enero.
La derecha dice que la comparación debe realizarse con las elecciones municipales de 1996, en las que obtuvo un 32% de las preferencias frente al 56% del oficialismo: así la oposición rebaja su límite y sube en casi cinco puntos el del gobierno.