El presidente de la Administración General de Deportes, Liu Peng, fue quien anunció la novedad de la subvención vitalicia, con la que China evitará que se repitan los casos de grandes deportistas que se han visto en la necesidad incluso de subastar sus medallas para poder comer.
Los premios en metálico superarán a los de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando China desembolsó en favor de sus deportistas 4.227.500 dólares gracias a las 32 medallas de oro, 17 de plata y 14 de bronce, que consiguieron para situar al país asiático, por primera vez en la historia, en el segundo lugar del medallero, detrás de Estados Unidos.
Aunque públicamente las autoridades deportivas del país asiático aseguran que es imposible que China desbanque a Estados Unidos como principal potencia deportiva del mundo, no son ajenas al debate al respecto que existe entre los aficionados chinos.
Liu no desveló la cantidad exacta que pagarán en función de la medalla, pero sí advirtió que, como el resto de los países, primarán a los campeones, y que los premios serán importantes.