Pocas horas después de su regreso de Cartagena, al embajador representante permanente de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, se le encuentra en su despacho algo ocupado. Instruye a una de sus asistentes para que le ubique unos libros que pretende llevar en su maleta cuando emprenda su regreso a Washington. Antes, hace una pausa para contar algunas incidencias que se dieron durante el encuentro de mandatarios del continente y revela que la intención de que la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se establezca en Panamá va en serio.
Cochez, cuya llegada a la Organización de Estados Americanos no ha pasado inadvertida, más cuando cuestionó con severidad la trasparencia con la que se administra el organismo hemisférico, negó que tenga aspiraciones de reemplazar al actual secretario general, el chileno José Miguel Insulza, y aseguró que la posición de Panamá sobre la despenalización de la droga ha quedado clara en el continente .

También habló de la realidad nacional. En ese ámbito, cuestionó a los tránsfugas y sugirió un debate más amplio del proyecto del presidente de la Corte Suprema Justicia .
Se ha criticado el hecho de la que la Cumbre de las Américas no tuvo una declaración final.
A mi juicio y a juicio de muchos, el canciller de Argentina Héctor Timerman y su insistencia en el tema Cuba y el tema de Las Malvinas fue un poco irrespetuoso con la canciller de Colombia y eso quizás motivó la reacción de parte del presidente Juan Manuel Santos de no incluir en su declaración final el tema de Las Malvinas, lo cual también motivó que la presidenta de Argentina se fuera. A pesar de eso, creo que la Cumbre de las Américas quedó bien, porque todos pudimos intercambiar experiencias.
La gente pregunta ¿cuál es la utilidad de estas cumbres?
En estos eventos se da la oportunidad de que los presidentes se vean cara a cara y que intercambien opiniones. Por ejemplo, cuando yo estuve con el presidente Martinelli, ahí estaba atrás el presidente Obama y, sin ninguna formalidad, el presidente Martinelli habló con él, me lo presentó y conversamos. Igual ocurrió con Evo Morales, con Felipe Calderón y otros .Yo creo que en esos contextos se da el nuevo estilo de las relaciones diplomáticas: directo, poder llamarse por teléfono y eso es positivo.
¿Porqué Cuba siempre es protagonista de los debates?
Cuando el canciller Ricardo Patiño del Ecuador habló hace un mes y medio en la OEA y volvió con el tema de Cuba, yo le reiteré que en la Asamblea General de San Pedro Sula se aprobó el reingreso de Cuba, eliminando la prohibición que hubo de 1962. Cuba no ha querido regresar. Entonces, la Cumbre de las Américas ¿quién la organiza?, la OEA, y se invita a los países miembros, a los mandatarios que cumplen la carta democrática. Cuba desafortunadamente no cumple con esta, que está fundamentada en una democracia liberal, el respeto a la libertad de expresión y a los derechos humanos que en Cuba, desafortunadamente, no se da.
Panamá será sede en el 2015 de la cumbre, ¿nos tocará lidiar con ese problema?
Sí, nosotros haremos la cumbre aquí y esperamos que la situación dentro de tres años haya cambiado. Que todos los países de América vayan hacia la democracia, incluyendo a Cuba.
El Gobierno de EE.
UU. a través del presidente Obama aceptó que se abordara el tema de las drogas en la cumbre ¿qué percibió entre los mandatarios?
En el tema de las drogas habían dos posiciones. Una de EE.UU. y Canadá y otra de los países de Centroamérica que somos los más afectados con el flagelo de las drogas como consecuencia de la campaña que hay en México y Colombia que son ayudados multieconómicamente por Estados Unidos. Sirvió para que ellos cambiaran su posición. La nuestra, junto con el resto de los países de Centroamérica y República Dominicana, fue que aceptamos que haya cooperación compartida, pero diferenciada.
¿Qué implica esa diferenciación?
Nosotros no somos iguales que Estados Unidos, México o Canadá, ni iguales que Colombia. Nosotros somos países de tránsito, no somos productores y ni grandes consumidores como los países que he mencionado. Allí el que llevó la voz cantante fue el canciller de Honduras, Arturo Corrales, quien habló de los muertos que se ponen, que es verdad que hay disminución en el consumo pero cómo se refleja eso. Nosotros tenemos que diferenciar esas estadísticas porque nos están pegando a nosotros con muertes muy directamente.
¿Quedó clara la posición de Panamá sobre la propuesta de la despenalización de drogas?
Yo creo que hay una tendencia generalizada de que no se va hablar de la despenalización de la droga.
¿Alguna novedad para Panamá en la OEA?
Tenemos un proyecto para Panamá que es el de trasladar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a nuestro país, ya tenemos el apoyo de varios países y tenemos que hacer el estudio de factibilidad. A nuestro juicio, mover el CIDH a Panamá significaría más ahorro no solo Panamá, sino para todos, ya que estaría en un punto más céntrico para todos. Panamá se ha convertido en centro regional y eso lo podemos fortalecer y más adelante mover la sede de la OEA a nuestro país.
¿Ya se ha planteado la posibilidad de traer acá la sede?
No se ha planteado, pero vamos primero con lo de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y después veremos. Quizás eso se demore unos dos años. El trámite es convencer con datos a los miembros de la Co misión que el cambio es bueno.
¿Le gusta el papel de diplomático?
A mí me gusta el cargo porque me permite desarrollar mi capacidad de inventiva y gracias a Dios he tenido varios apoyos del presidente, no solamente de permitirme tener el equipo que yo escogí y de apoyar todas más iniciativas. Sé que mucha gente diría que ya Cochez se fue a pelear con Insulza el año pasado, pero lo que nosotros hicimos el año pasado con Insulza fue que se corrigiera, que se fuera más transparente, lo cual ha tenido un gran éxito y todos los países lo han apoyado.
A propósito, después de ese episodio ¿cómo anda su relación con José Miguel Insulza?
Mi relación con el secretario general, tal como el mismo presidente lo pudo verificar durante la Cumbre de Cartagena, es excelente, porque yo creo que las cosas hay que decirlas. Fuimos a buscar transparencia y hay medidas que se han acordado.
¿Como cuáles?
Por ejemplo, ya se va nombrar un auditor interno que no dependa del secretario general, sino del Consejo Permanente donde estamos representados los 34 países miembros y ese es un logro, no mío, es un logro de Panamá
¿Tiene aspiraciones de ser secretario general de la OEA.
No. No hay nada de eso en el tapete en este momento. Primero, que le faltan 3 años al secretario Insulza y, segundo, que eso lo tiene que proponer el Gobierno, pero cuando haya elecciones, y todavía nadie está hablando de ese tema.
¿Ha leído el anteproyecto presentado por el presidente de la Corte para modificar el Código Judicial?
Lo he leído. He visto que quieren imponer limitaciones por la edad, no solo a los jueces de la Corte a los 65 años, sino a los profesores de la universidad a los 75. Yo, que estoy por arriba de los 65, consideraría que eso atenta con los artículos 19 y 20 de la Constitución en el sentido de que no pueden haber fueros ni privilegios, como tampoco discriminación de ningún tipo. Aunque sí creo que debe haber orden en el sentido de que hay muchos jueces que no cumplen con su misión. Creo que la aspiración del presidente de la Corte es válida, pero considero que estos son temas que deben tener el consenso de los abogados, de los magistrados y de la sociedad civil.
¿Usted comparte la opinión de que hay corrupción en el Órgano Judicial, en la justicia?
Hay que considerar que la justicia no es solo la Corte, es el Órgano Judicial, es Migración, la Policía, los procesos, o sea todo lo que algo de autoridad ejerce, en alguna medida es justicia. Entonces yo creo que lo que tenemos que generar es una conciencia de que sin justicia no puede haber desarrollo.
¿A su parecer la democracia en el país goza de buena salud?
Yo veo un gran deterioro en los partidos. Yo no soy muy creyente en eso de cambiarse de partido político, porque eso es traicionar al que te eligió; el político debe ser leal a sus principios y eso se ha ido perdiendo. No vemos mayor ideología de los políticos y eso es falta de compromiso, falta de palabra y eso es malo para todos, porque eso fue el preámbulo de lo que ocurrió en Venezuela y en otros países, en donde los partidos se desprestigiaron tanto que la gente buscó otras alternativas ajenas al sentir popular por estar frustrados, porque el que vende esperanza es el que a veces tiene futuro, pero detrás de la esperanza que vende no hay más nada. Por eso que es algo preocupante.
¿De quién es la culpa, del tránsfuga o de quien de la compra?
Yo te voy a decir que no sé de quién es la culpa. Que alguien cambie de opinión se le puede respetar, pero cuando cambia por alguna prebenda económica entonces no.