Deportes

Ciudadanos vigilantes

El metro y la Cinta Costera III todavía huelen a nuevo. El primero cumplió en estos días tres semanas de estar desplazándose con su carga humana por


El metro y la Cinta Costera III todavía huelen a nuevo. El primero cumplió en estos días tres semanas de estar desplazándose con su carga humana por debajo de la urbe, mientras que hace dos días completó su primera quincena esa inmensa zona de recreación que tanto necesitaba la ciudad.

Pese al poco tiempo transcurrido, ya hay reportes sobre gente que deja su impronta de desechos en las estaciones del metro y averías en los binoculares que sirven para apreciar la magnificencia del Pacífico y la simbiosis entre la antigua ciudad y la moderna metrópoli.

Semanas atrás señalamos que seguramente la mayoría de los panameños sabrá equipararse a las nuevas exigencias que la convivencia ciudadana exige, pero no podemos poner la mano en el fuego por un importante grupo de inadaptados, cuya tozudez les impide respetar las reglas, proteger el patrimonio colectivo y hacer buen uso de las facilidades de las que gozan hoy, gracias a altos impuestos que paga la franja más productiva del país.

Es cierto que en primera instancia corresponde a las autoridades gubernamentales, municipales, los locales y hasta judiciales proteger, fiscalizar y castigar a los vándalos que tienen como deporte destrozar los bienes públicos y hacer mal uso de estos. Pero los demás debemos comenzar a ser proactivos. En imposible que haya un policía o una autoridad para vigilar individualmente a cada persona que vive en el país. Las personas responsables, quienes somos conscientes de que los bienes públicos nos pertenecen a todos, debemos ser denunciantes.

Es imperativo que se reporte ante la autoridad competente a todo disociador que se empeñe en que sigamos atascados en la mala vida, en el atraso y en la inmundicia. Tenemos las herramientas en nuestras manos. Démosles utilidad a los celulares, registremos a estos delincuentes gráficamente y expongámoslo en las redes sociales como una manera de escarnio para que quienes aniden en su mente y corazón prácticas similares sepan que la mayoría de los panameños no aprobamos que sigan destrozando lo que pagamos con nuestros impuestos.

Obviamente, que el uso cotidiano repercute de alguna manera en la longevidad de las obras, pero no es justo que cuando ni siquiera hemos terminado de quitar el papel regalo, un grupo de facinerosos nos quiten el privilegio de disfrutar por más tiempo de ese agradable olor a nuevo.


fecha edicion
old id
924695
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América