La belga Kim Clijsters aplacó la revolución china, representada por Na Li (3-6, 6-3 y 6-3), a la que privó de la conquista del primer Grand Slam para el tenis asiático en el Abierto de Australia, que se dirigió a su particular cosecha de grandes éxitos, el primero al margen de Nueva York.
Clijsters, que saldrá del Melbourne Park como segunda jugadora del mundo y con 2,200.000 millones de dólares australianos hacia su cuenta corriente, echó el cierre a su relación de frustraciones, aunque todas gestadas antes de su temporal retirada en el 2007.
La octava final grande supuso a la belga la conquista de Australia.