Los dirigentes de los equipos de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) han reiterado durante varios años, y en un sinfín de ocasiones, que el balompié panameño, a nivel de clubes, no es un “negocio que genere ganancias”.
En el reportaje realizado la semana pasada por este medio, los distintos directivos consultados aseguraron que, al final de cada año, sus instituciones presentan un déficit.
10 Deportivo se dio a la tarea de investigar un aproximado del monto en pérdidas monetarias que pueden presentar los clubes al término de una anualidad.
Carlos Martans, alto directivo del Tauro, explicó que el fútbol profesional en sí (refiriéndose específicamente a las categorías mayores) no genera pérdidas, sino que las mismas vienen a raíz de la manutención de las categorías menores, que exigen altos gastos, tales como los educativos, por mencionar alguno.
“Si no se tuviese que cargar con las categorías menores, a lo mejor no perderías dinero, ya que el presupuesto sería aproximadamente de unos 300 mil dólares, que se cubrirían entre patrocinio, taquilla, movimiento de jugadores y demás. Pero hay 200 mil o 170 mil dólares que están bailando entre divisiones menores y parte administrativa”. Y agregó: “Pero para eso estamos aquí, para realizar un trabajo social y ayudar a los jóvenes a que salgan adelante y ese es el negocio más grande que hay ”, señaló.
Martans contó, además, que solo entre gastos médicos se puede alcanzar una cifra anual entre 12 mil o 15 mil dólares; a esto habría que añadirle los salarios del cuerpo técnico, que pueden ir desde 500 a 800 dólares, más el sueldo de los administrativos que ronda entre 1000 y 1500 dólares, y todo esto sin tomar en cuenta el costo de la plantilla.
“Cuando sumas todos estos gastos, lógicamente vas a tener un déficit que, si no te cuidas, puede ser entre 50 mil y 60 mil dólares”, sostuvo.
Al igual que Martans, una fuente ligada al Chepo FC, que pidió reservar su nombre, comentó que las pérdidas anuales de los clubes pueden rondar los 50 mil dólares, ya que el retorno económico por temporada es de cero.
Entretanto, Eduardo Vaccaro, presidente del Árabe Unido de Colón, manifestó a este medio que el déficit que puede presentar una entidad de la LPF al finalizar el periodo futbolístico puede superar la cifra de los 50 mil dólares.
“Creo que se pierde más (de 50 mil dólares); al final del año hay pérdidas que pueden superar los 100 mil dólares”, fueron las palabras de Vaccaro, quien, a pesar de esto, al igual que sus homólogos, aseguró que los daños económicos son retribuidos con la satisfacción de poder ayudar, socialmente, a muchos niños y jóvenes del país.
“El fútbol profesional (en Panamá) es un negocio, que tú pierdas dinero o no, eso es otra historia. Esto es un mal negocio, pero se tiene el componente social, que es el que te da una gran satisfacción personal”, dijo.
Por su parte, un administrativo del Plaza Amador, quien optó por mantenerse en el anonimato, coincidió con la cifra expuesta por Vaccaro, al afirmar que, anualmente, un club de la máxima categoría del balompié local puede registrar pérdidas económicas de hasta 130 mil dólares.
“Se pueden perder entre 80 mil y 130 mil dólares anuales, dependiendo de varios factores... y si se clasifica a semifinales, los costos mensuales se extienden aún más.
“Un club de fútbol solo tiene cuatro fuentes de ingreso: los aportes de los patrocinadores, aportes de los socios, la taquilla y el dinero de Prodena (Producciones Deportivas Nacionales) y apoyo de la Fepafut (Federación Panameña de Fútbol), y con eso se tienen que cubrir los gastos de la categoría mayor, reservas y todas las demás divisiones inferiores. Solamente por el alquiler de las canchas para entrenar pagamos más de 15,000 dólares al año”, concluyó la fuente.
Otro de los gastos que tienen que sufragar los dirigentes de los equipos del fútbol local son: la vivienda de los jugadores extranjeros que contratan, logística, alimentación y transporte, entre otras cosas.