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Coiba, bella y espectacular

Para saber sobre el Parque Coiba y sus lugares de interés, sólo hay que visitar un buscador de Internet, escribir la palabra Coiba y apretar el botón de buscar. Quedarán asombrados de la inmensa información que existe a nivel mundial.


Hace un par de semanas, un grupo de colaboradores de la ACP decidimos aventurarnos a conocer una de las más bellas joyas naturales de Panamá; El Paraíso Tropical de Coiba. Gracias a las gestiones y excelente organización de Norma P. logramos una coordinación precisa para nuestra estadía en Santiago de Veraguas, donde su tío Freddy nos dio una cordial acogida en su morada y fue un guía "ideal" por sus amplios conocimientos y experiencia recabada a todo lo largo y ancho del istmo.

Aprovechamos, el jueves en la noche, para cenar en Puerto Mutis (donde una corvina mediana todavía se puede conseguir por seis balboas).

Muy temprano en la madrugada partimos en carros particulares y bus hacia Puerto Banco (jamás había oído de ese lugar) y observamos un camino que iba de excelente, a más o menos para que, al final, se convirtiese en construcción.

 

Casi llegando pasamos por un puente colgante, en una condición muy similar a los que existían en Costa Arriba de Colón, donde era fácil ver el río a través de los espacios entre las tablas deterioradas. Una vez en Playa Banco, tres lanchas pasaron a recogernos y luego de una logística en la cual uno dirige, pero cada cual decide, nos embarcamos rumbo a Coiba.

Casimiro, el operador de nuestra lancha, con gran seriedad y preocupación por las medidas de seguridad, distribuyó al grupo para balancear el peso a babor y estribor (luego en la proa y la popa) y nos ordenó colocarnos los salvavidas. Con gran paciencia y calma nos llamaba la atención debido al desorden que se formaba cada vez que observábamos un delfín nadando cerca y que, como turistas en su primer día de aventuras, nos apresurábamos a fotografiar o filmar todo lo que presentaba a nuestro alrededor.

El operador, quien seguiría como tal los tres días de nuestra estadía en el Parque, pasó de ser una persona sería, callada y reservada, a ser nuestro inseparable amigo y consejero sobre cualquier interrogante que tuviésemos y que, en la despedida, nos invitaría a quedarnos, pescar y pasear en su pueblo "Santa Catalina" .

 

Una vez en la Estación Biológica de Coiba (sitio dónde pernoctaríamos las siguientes dos noches) nos recibió el famoso y ampliamente conocido "Willy" quien nos dio la bienvenida y nos explicó todos los reglamentos, medidas de seguridad y temas de interés de lo que serían unos tres días inolvidables.

Sobre la experiencia que vivimos, se puede resumir como excelente. Claro que hay cosas que se pueden mejorar, como reubicar el ganado salvaje fuera del Parque, pero los memorables recuerdos borran cualquier inconveniente y sólo queda decirles: "Vayan y conozcan".


fecha edicion
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385880
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América