Ayer, miércoles, terminó la versión 32 de la Vuelta Ciclística Internacional a Chiriquí. El equipo de Colombia, representado por Formesan, demostró su liderazgo durante toda la competencia, la unidad y comunicación fueron la clave perfecta para que estos ciclistas hayan logrado llegar juntos hasta el final de las diferentes etapas.
Desde que se inició la vuelta a Chiriquí, el día lunes 19 de noviembre, nadie se imaginó que este grupo de Colombia lograría obtener estos triunfos que a la postre es el resultado del arduo esfuerzo, dedicación y empeño que realizan en su país de origen.
Panamá, en especial la provincia de Chiriquí, considerada la cuna del ciclismo, brilló, pero muy poco, ya que solo lograron tres etapas. Esto nos demuestra que a nuestros corredores locales les hace falta más preparación y entrenamiento, pero a conciencia, no dudamos del trabajo que realizan en cada carrera dominical y en cada competencia que hay tanto dentro como fuera de la provincia y las participaciones a nivel internacional.
Han pasado 32 años y tan solamente cuatro corredores de Panamá conocen lo que es portar la camiseta amarilla de líder, desde el inicio hasta el final.
La pregunta que nos hacemos es por qué se hace muy difícil para los corredores nacionales ganar la vuelta, si ellos se mantienen en el país prácticamente todo el año, se conocen todos los circuitos y cuando viene la vuelta parece ser que las rutas son extrañas o que nunca hubiesen dado pedal por las mismas.
Algo está sucediendo que los corredores nacionales no pueden ser los protagonistas de las etapas cada año.
Qué pasa con el ciclismo de nuestra provincia, en esta versión, tan solo 51 corredores participaron de este evento deportivo. En el pasado era un gusto ver la presencia de equipos nacionales e internacionales dándole esa vistosidad y ese lujo que se merece esta vuelta internacional.