La selección Colombia con un David Ferreira, escoltado por un sólido Vargas, desinfló con certeras estocadas el único argumento que Montenegro pretendió esgrimir en el estadio de Matsumoto: la defensa., Panamá América
El marcador de 1-0 -con gol de Falcao García- no hizo justicia a la diferencia entre ambos equipos, aunque sí evidenció una falta de gol de la que Pinto debió tomar nota.
Una vez Colombia se sacudió el polvo del largo viaje hasta el lejano Oriente, el goteo de oportunidades se sucedió con una constancia que habla bien de la creatividad ofensiva de los de Pinto.
Sin embargo, incluso en los lances con apariencia más clara las dudas atenazaron la confianza de los arietes colombianos.
En la primera parte Colombia tuvo que luchar contra lo que parecía una empalizada de rocosos defensas montenegrinos.
La sucesión de los embistes colombianos se encontraba con la defensa balcánica una y otra vez.
No fue hasta que en el minuto 33 los dos arquitectos del juego amarillo, Ferreira y Vargas, inventaron una bonita combinación que acabó en el gol de Falcao.