El gobierno colombiano expresó ayer su satisfacción ante la decisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de mantener un paquete de ayuda de 676 millones de dólares para combatir el narcotráfico en la región andina. "El gobierno se siente complacido... sobre todo porque demuestra el compromiso de la administración americana y del Congreso de los Estados Unidos con lo que Colombia ha exigido, que es responsabilidad compartida por parte de la comunidad internacional en la lucha contra el problema mundial de las drogas", dijo el canciller Guillermo Fernández a periodistas.
Los dineros para la Iniciativa Regional Andina (IRA) fueron objeto de un arduo debate el martes en la Cámara de Representantes, ya que algunos legisladores argumentaron que la ayuda externa sería mejor empleada en la lucha contra enfermedades en el mundo que en el combate a las drogas. Entre los beneficiarios de esta ayuda se encuentran Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, Brasil y Bolivia.
La idea del paquete es dotar a los países limítrofes de Colombia, más Bolivia, de los recursos que les permitan contrarrestar lo que esas naciones han calificado como "peligros del Plan Colombia": campesinos desplazados, contaminación y posible desborde del conflicto armado.
El Plan Colombia, la estrategia antidrogas del gobierno, apunta a reducir a la mitad en cinco años las hectáreas de cultivos de coca sembradas, que en el 2000 llegaron a 162.000 según datos de Naciones Unidas. Para conseguir este objetivo se apuesta tanto a atacar directamente a los narcotraficantes como a propiciar desarrollo alternativo en las zonas cocaleras. Washington ya se ha comprometido a apoyar el Plan con 1.300 millones de dólares. De ese monto, unos 500 millones se destinan al entrenamiento de tres batallones antinarcóticos y al envío de más de cincuenta helicópteros.