Gracias ,Neco, por no incluir: “¡Qué vaina!”, en el espeluznante y pujante vocabulario de modismos publicado el domingo 23 de agosto. Y me satisface que no hayas incluido esa frase, porque en la V Feria Internacional del Libro, bajo los auspicios de EPASA (díaD), escuchamos una interesante conferencia ofrecida por el distinguido periodista Víctor Hurtado Oviedo, editor de la revista cultural Áncora del diario La Nación de Costa Rica.
En hoja, impresa aparte, tuvieron la gentileza de dar a conocer a los asistentes sus “consejos para los colaboradores de la revista cultural “. Entre ellos se lee: “no publicamos palabras que las academias llaman malsonantes”.
Me ha sido inquietante, pero oportuno, recordar que en el siglo pasado, (cuando fui a la escuela), me enseñaron que… por qué, era por qué y no porqué;los monosílabos y algunos diptongos llevaban tilde ; los autos no se estacionaban ellos mismos como se indica ahora por todas partes aquí en Panamá ; se respetaba que el verbo haber, usado como impersonal, no permitía la conversión del acusativo en sujeto. Es decir, no podía ser usado en plural. Y así, muchas otras reglas que acepto porque son decisiones de ”la santa Academia”. Pero en este mundo sin fronteras, todo es posible en el lenguaje; porque lo que por aquí puede resultar insultante, en el por allá ,no lo es , o viceversa.
Así, Neco, si lo preciso, te pediré prestado el diccionario especializado de barbaridades. Pero…. ¡Qué vaina,! si no debo decir: ¡Qué vaina!