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Comisarios: un tema pendiente


La decisión de la Comisión Nacional de Carreras, en cuanto modificar la suspensión que los comisarios impusieron al jinete Joselito Ovalle, por su responsabilidad en la rodada de dos colegas, era de esperarse.
Suspenderlo con doce reuniones por un "accidente" involuntario no fue más que una exageración que, en lugar que causarle gracia a los apostadores y de más afectados con este hecho a todas luces fortuito, reflejó una intención de protagonismo y un rigor poco usual en quienes actualmente constituyen la autoridad durante los días de carreras.
Sumado a lo exagerado de la sanción, la Comisión Nacional de Carreras también concluyó en que el artículo que se utilizó para imponer el castigo no fue el correcto, amén de los antecedentes del caballo Dr. West, que incluso fue distanciado tras ganar un evento clásico el año pasado.
A propósito del Cuerpo de Comisarios, habíamos quedado pendientes con la fanaticada de hacer un comentario sobre el particular.
Recordamos que cuando se estaban negociando los términos del contrato para ceder la administración del hipódromo a manos privadas uno de los aspectos sobre los cuales interrogábamos a los voceros de uno y otro lado, era el referente al nombramiento de autoridades como los jueces, los comisarios y hasta el Laboratorio de Análisis de Drogas (LAD).
Se vendió a la opinión pública la idea de que estos (los comisarios y el LAD) debieran seguir bajo la égida del gobierno nacional para garantizar la transparencia de la actividad e impedir que el concesionario tuviera el control total y, eventualmente, se erigiera en juez y parte.
Cinco años y medio después se confirma que nuestra duda era razonable. Ahora el gobierno y, por ende, el espacio político, el tráfico de influencias y el amiguismo han privado en los nombramientos, dejando a la intemperie a la empresa que invierte en el sostenimiento del espectáculo.
No es que creamos que el gobierno deba desligarse del todo de estos nombramientos, pero justo sería que la empresa operadora pudiera nombrar al menos uno de los tres comisarios.
Quizás así los fallos serían más apegados a los intereses del negocio hípico, que son los de la empresa, y no a los vaivenes de quienes quitan, ponen, recomiendan y renuncian comisarios a diestra y siniestra.


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124448
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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