Cada vez que tengo tiempo, me doy una vuelta por el o la Internet. Echando mano a la versión digital de “Meridiano” de Caracas, un periódico de aquel país, destinado netamente al deporte, leo la columna “Corazón Vinotinto”, de Heitel Alvarado, y entró con desazón a la realidad del fútbol en Venezuela.En la ciudad capital de la República Bolivariana de Venezuela, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística, se estima que la población actual que agrupa los 5 municipios de la ciudad capital es de 3.205.463 habitantes. Podemos contar conque esa es la población total de nuestro Panamá.En un párrafo de su escrito, dice el colega sudamericano: “de nada vale que pidamos que se le dé más espacio a nuestro fútbol, cuando en un partido de la Copa Libertadores, van 2000 personas”. “Lamentablemente, los que le damos prioridad a nuestro fútbol somos minorías. En el Olímpico había más camisas de Vélez (argentino), que del Italia (venezolano)”.En cuanto a la Liga Profesional, otro conceptuado columnista, Manuel Todea, del mismo periódico, expresa que “un partido de Primera División, a mitad de semana, con entrada gratis, no llegó a reunir ni cien fanáticos (¡!)”.Panamá, con sus 1,206,792 habitantes, casi dos millones menos que Santiago de León de Caracas, llevó a uno de los partidos locales casi 500 espectadores, y nosotros dijimos que fue un éxito. No echamos atrás nuestra apreciación.